Protegido: Mi reconciliación con las tareas domésticas

Este contenido está protegido por contraseña. Para verlo introduce tu contraseña a continuación:

Anuncios
Publicado en Genérico

Enésima pataleta contra Cifuentes y su máster

¡Hola, caracolas! ¿Qué tal?

Lo cierto es que llevo varios días dándole vueltas a la idea de redactar otro texto más entre los millones que hay para acordarme de la santa madre de Cifuentes hablar del asunto del máster de Cifuentes, pero he llegado a la conclusión de que no tengo nada nuevo que aportar. Hay mucho ingenio en la red: entre investigaciones, chistes, memes y reflexiones, realmente no puedo aportar nada más que mi indignación.

Quien me conoce sabe que oposité para magisterio en 2015, volví a hacerlo en 2017 y volverá a tocarme hasta 2019, así hasta que logre una plaza o me harte, que también podría pasar. Desde entonces estoy trabajando como interina recorriendo la comunidad de Madrid.

También sabéis que, en su día, despotriqué bastante contra el nuevo acuerdo de interinos que salió para esta comunidad y, sobre todo, con el hecho de que llegaran a convocarse en Madrid las oposiciones de 2017. El problema era que sin presupuestos no podía haber oposiciones y, como el tema tardaba en resolverse y no era seguro convocar sin ciertas garantías legales, la mayor parte de las CCAA decidieron no convocarlas.

Al final, si la memoria no me traiciona, de entre las CCAA que examinan a los opositores en castellano se convocaron oposiciones en Madrid, Andalucía y Melilla (si me traiciona corregidme, mi memoria es lo peor) pero en Andalucía no salieron para la especialidad de Primaria lo que, a efectos prácticos, hizo que casi todos los aspirantes españoles se concentraran en Madrid, con lo que implica para los interinos que ya estaban aquí. Si a esto se suma el famoso acuerdo en el que se dan muchas ventajas a quienes tienen mucha antigüedad y más de 55 años sobre quienes no, la posición de los interinos jóvenes y con poca experiencia y la de los aspirantes residentes en Madrid se veía muy muy comprometida (competencia brutal).

Unos cuantos maestros nos movilizamos y, entre otras acciones, nos dirigimos a Cifuentes.  Aunque ni sé dónde andará el correo electrónico que nos envió (alguien lo debe tener, puesto que a todos los que escribimos nos envió el mismo mensaje) de él se desprendía un:

  • Te aguantas, no me calientes la cabeza, el acuerdo se ha pactado con los sindicatos. Da las gracias de que yo me he reunido con ellos, que no todo el mundo lo hace.
  • Me da igual que vaya a examinarse todo el mundo a Madrid. El efecto llamada no existe, son los padres. Y si existe, estudias, te callas y arreas con lo que te toque.

Eso sí, expuesto con palabras muy amables.

Luego una se entera de que en 2015 esta ya hacía tiempo (presuntamente, siempre presuntamente) que se había sacado de la manga su “Máster del Universo” y se me llevan los demonios al ver cómo a los más pringados (compárese el sueldo de un docente con el de un político) se nos exige hasta la sangre para coger cuatro migajas (y nada de recibir ningún tipo de protección) y para esta gente, que cuenta con el dinero y con el poder, el camino siempre es llano y no pasa nada si se hacen trampas.

De ser cierto, que me da que sí… ¿en serio puede haber más cinismo y cara dura que la de esta señora?

Tened presente que este tema duele, en especial a quienes hemos sido estudiantes y nos ha costado aprobar con esfuerzo cada materia (muchos lidiando contra dificultades económicas o de otros tipos) y, en general, a todos aquellos que deben conseguir sus metas con esfuerzo (y frecuentemente con menos éxito del que merecerían) porque no hay nadie que les regale las cosas.

Chimpún, ya está, ya he explotado, así que…

That’s all, folks!

Publicado en Genérico | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Cómo reconocer a un adulto con TDAH

¡Hola, caracolas!

Escribo esta entrada en respuesta a una petición que me llegó el pasado fin de semana. No es que sea una experta en la materia, pero creo que, por mi formación y por mi experiencia, puedo aportar una guía muy básica. Eso sí, no se puede afirmar que alguien tiene o no TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) sin un diagnóstico que lo avale.

Empezamos:

  • Es un trastorno del desarrollo. Esto significa que surge en la infancia. En el caso del TDAH permanece en la mayor parte de los casos en todas las etapas de la vida. Es decir, si alguien ha sido un niño o niña con TDAH, probablemente de adulto también lo sea.
  • Estudios recientes afirman que el TDAH tiene un componente genético. Es muy habitual que un padre o una madre con TDAH descubran que lo tienen a raíz del diagnóstico de su hijo o hija.  En consecuencia, si alguien tiene hijos, padres, hermanos, etc, con TDAH… sus probabilidades de tenerlo aumentan.
  • Como las siglas indican, hay dos componentes de este trastorno muy claras: el déficit de la atención y la hiperactividad. Hay una tercera que no es muy conocida pero que igualmente es esencial: la impulsividad. No obstante, en todos los afectados no se dan estos tres componentes en las mismas proporciones. Por eso se dice que el TDAH tiene tres variantes: TDA (predominio del déficit de atención), TDH (predominio de la hiperactividad) o combinado (con todos los ingredientes que conocemos).  Así que OJO, no cumplir absolutamente todos los rasgos no implica que no se sufra el trastorno.
  • Probablemente ha sufrido fuertes rechazos sociales en algún momento de su vida (por ejemplo, acoso escolar).
  • Que no te engañen: el TDAH puede estar sobrediagnosticado (no es obvio) en varones con fuertes señales de hiperactividad, pero es un diagnóstico subdiagnosticado en mujeres y también en personas con déficit de atención sin hiperactividad.  Esto se debe a que quienes tienen hiperactividad muestran un comportamiento mucho más disruptivo en la escuela que entre quienes sufren únicamente el déficit de atención.

Manifestaciones en un adulto del déficit de atención: 

  • Pierde objetos de uso cotidiano.
  • Es muy desordenado o, si no lo es, hace grandes esfuerzos para tener un orden.
  • Manifiesta grandes dificultades de organización en todos los contextos (casa, trabajo). Puede pasar dos horas “no haciendo nada” o interrumpiéndose a sí mismo (el afectado está estudiando y de pronto se encuentra barriendo).
  • Tiende a llegar tarde. En general, estima mal los tiempos y si a eso se le añade la distracción…
  • Interrumpe al hablar.
  • “Verborrea”. Habla mucho más de lo normal.
  • Tiende a malinterpretar los comportamientos ajenos.
  • Sus problemas para ajustar la comunicación al entorno pueden llevarle a rehuir eventos sociales, al ser consciente de que no se desenvuelve bien en ellos.
  • Olvida fechas importantes. Como pareja puede mostrarse poco detallista. Presenta problemas para memorizar.
  • Puede ser tenido por una persona mentirosa y poco fiable en general, lo que tiene que ver más con los despistes y la baja autoestima que con el propio deseo de mentir.
  • Ninguno de estos problemas tiene que ver con la falta de voluntad. De hecho, la persona afectada sufre mucha ansiedad intentando evitar, en vano, los comportamientos descritos en este texto.

Manifestaciones de la hiperactividad en el adulto: 

  • Le cuesta trabajo permanecer sentado.
  • Cuando habla por teléfono, va caminando a la vez.
  • De hecho, suele realizar varias tareas a la vez (otra cosa es que las realice bien).
  • Gesticula mucho, de manera llamativa. Puede desarrollar tics.
  • Busca llenar todo su tiempo libre de actividades, hasta caer en el agotamiento, lo cual puede ser problemático para su entorno.
  • Presenta insomio, sobre todo para empezar a dormir.
  • Es probable que le agraden los deportes.
  • Puede beber mucha cafeína u otras bebidas excitantes (por su química cerebral. a ellos esas bebidas les relajan).
  • Prefiere las actividades y profesiones creativas que implican movimiento a las actividades y profesiones metódicas (en otras palabras, son mejores creando algo que revisando los errores de otro).

Manifestaciones de la impulsividad en el adulto: 

  • Tendencia a los encuentros sexuales de riesgo (por ejemplo, al sexo sin protección) y a muy variadas adicciones: consumo de drogas, comedores compulsivos (trastorno por atracón), a los deportes de alto riesgo…
  • Comportamiento desafiante ante las normas. La tasa de personas con este trastorno en prisión es significativamente más alta que la de la población general.
  • Estallidos emocionales abruptos en cualquier dirección: ira, llanto, alegría. Esto puede hacer que se les confunda con pacientes bipolares.
  • Discute de modo intenso con facilidad. Esto deteriora sus relaciones amistosas y sentimentales. Las tasas de separaciones y divorcios del sujeto con TDAH son más altas que las de la población general.

Otros problemas del TDAH adulto producto de la combinación de lo expuesto: 

  • Su titulación es muy inferior a su capacidad intelectual.
  • Dificultades para conducir. Un numero mayor de accidentes al volante.
  • Riesgo de exclusión social: menos probabilidades de obtener un nivel académico alto, un trabajo con buenos ingresos, un entorno afectivo estable, unos hábitos saludables… afectando incluso a la esperanza de vida (delitos violentos, ets, drogas).
  • Baja autoestima, en tanto a que son personas que, si no han sido tratadas, pueden estar arrastrando experiencias continuas de fracaso desde la infancia.
  • Dependencia del entorno. Es fácil que, ya sea con su familia o en pareja, acabe delegando las tareas que le resultan más costosas (o bien que otros las asuman espontáneamente ante sus dificultades) y perdiendo paralelamente su independencia y poder de decisión. Incluso pueden acabar soportando situaciones de abuso por las dificultades a la hora de enfrentar la soledad.

No obstante, muchos, al ser tratados desde pequeños, logran superar estas dificultades o aprender a vivir con ellas. Otros, sin ser tratados, logran compensar sus deficiencias, total o parcialmente, aunque la posibilidad de que se vean desbordados y requieran tratamiento posteriormente existe.

Si te identificas con este perfil o conoces a alguien que se ajuste, no lo dejes estar. Consulta en: https://www.fundacioncadah.org/web/

 

Publicado en Genérico | Deja un comentario

Ser mujer y practicante de un arte marcial

¡Hola! ¿Qué tal vamos?

Aquí me tenéis, sigo cumpliendo con mis propósitos para el 2018. Qué menos que una entrada al mes para no perder las habilidades mínimas de redacción, ya que lo propiamente literario lo tengo olvidado de momento. 

Hace varios meses que la idea de una entrada me rondaba la cabeza, pero no me había visto con tiempo, ganas o claridad mental para sentarme ante el ordenador y ordenar la marabunta de ideas que pretendo exponer. 

Lo que quiero contaros se resume en dos grandes temas. El primero, lo que me está aportando el arte marcial que he estado practicando el último año y medio. El segundo, lo que supone practicar un arte marcial siendo mujer. Jamás pensé que este asunto tuviera tanta importancia, pero la tiene.

Os aviso: aunque parezca que vaya a escribir sobre estos dos tópicos entre sí, en realidad el abordaje será conjunto, puesto que, evidentemente, se encuentran muy conectados. 

Comenzamos. 

Empecé a practicar Wing Tsun en septiembre de 2017. Mi chico se llevó un pequeño susto relacionado con su salud (no os preocupéis, todo controlado) y decidimos empezar a hacer algún deporte juntos. 

Yo sugería unos, él otros, pero no acabábamos de ponernos de acuerdo. El problema de base era el mismo: las típicas actividades que se suelen ofertar en los gimnasios nos aburrían y la clave para mantener una actividad a la que no estás habituado en el tiempo es que dicha actividad te guste.  El reto era encontrar algo que nos gustara a los dos. 

En estas estábamos cuando un día encontré en mi Facebook un vídeo de una chica realizando una especie de exhibición de Krav Magá. Me resultó atractivo y fue cuando le planteé la propuesta de buscar un gimnasio en el que se impartiera algún arte marcial por nuestra zona. La idea le encantó, así que emprendí la búsqueda. Sin embargo, sólo había dos gimnasios cercanos que ofrecieran algún arte marcial. En uno se impartía Aikido y en el otro Wing Tsun.

Realmente nos tocó elegir sin criterio, ya que partíamos de una ignorancia total.  El Aikido nos sonaba a llaves y proyecciones, por aquello de las películas de Steven Seagal (esto a Noel, que yo tampoco es que sea muy de películas de acción). El Wing Tsun nos sonaba a “chino” y tocó indagar por Internet. Así supimos que era el arte marcial de la que partió Bruce Lee para desarrollar el Jeet Kune Do. De paso, a través de la investigación sobre Bruce Lee conocimos la figura de Ip Man; pero esto fue llegando con el tiempo. 

¿Cómo nos decantamos por el Wing Tsun? Fue pura selección natural. Cuando me presenté en el gimnasio en el que se impartía Aikido, vi que el responsable intentaba sutilmente disuadirme de su práctica y dirigirme hacia el Kick Boxing. Supongo que el tipo pensaba que yo sólo quería orientarme a la pérdida de peso o tal vez pensaba que mis cualidades físicas no eran apropiadas para la práctica del Aikido, pero tampoco tuvo la honestidad de decírmelo claramente y a mí, sin una razón clara, no me parece bien que me prejuzguen y que me disuadan de algo que pueda desear hacer. 

Por el contrario, el profesor de Wing Tsun nos animó a probar tres clases gratis, nos dio a entender que éramos bienvenidos y nos hizo ver que era un arte marcial que era adaptable a nuestra forma física (no es necesario ser un joven ciclado de veinte años, que era el ambiente que temíamos encontrar en el gimnasio). 

Un año y medio después me encuentro encantada. Aquel año me tocó trabajar en un instituto dando clase en un aula de compensación educativa a adolescentes en situación social muy deprivada (imaginaos lo peor: acertaréis, aunque nunca lo escribiré porque los años me han enseñado prudencia). Yo vivía con un estrés terrible y, parece que no, pero ir a soltar adrenalina a un tatami tres veces a la semana ayuda a sobrellevar las situaciones estresantes. Añadid a eso que, además, estaba preparando la oposición (es decir, más estrés) por lo que creo que de no haber estado en Wing Tsun hubiera explotado (modo dramático on) dejando todo lleno de sangre, vísceras y órganos (modo dramático off) así que eso que ganamos. 

Además de liberar estrés, se puede decir que:

  • Me ha ayudado a mejorar la concentración. Una vez una mujer budista que conocí en Blablacar me contó que meditar es ese estado en el que la mente se queda centrada únicamente en el presente (porque lo de dejar la mente en blanco no es posible, puedes centrarla en la música, en una voz, en tu respiración…). Pues bien, aunque lo que esté de moda sea meditar desde la quietud, resulta que se puede meditar desde el ejercicio si alcanzas un alto grado de concentración y a mí me resulta más sencillo meditar desde la atención a mis movimientos que desde la quietud total.  Por tanto, recomiendo la práctica de las artes marciales a las personas dispersas, y muy especialmente, a niños y a adultos con TDAH.

 

  • Me ha ayudado a resolver conflictos de pareja. Sí, porque un día estás cruzada con tu novio (o viceversa) y tras hora y pico de pegarse civilizadamente y con unas pautas en un tatami, cuando sales del gimnasio se te ha pasado todo el enfado que pudieras tener… y eso es sanísimo. Por cierto, también es muy bueno para una relación de pareja, pienso yo, tener una afición en común. Hay parejas que no se separan para nada, que eso no me parece bien porque acabas sin individualidad, pero tampoco es bueno no tener aficiones en común, así que para parejas que no estén en “plan lapa” empezar un deporte así juntos puede ser muy buena cosa (aunque haya quien prefiera apuntarse a bailar salsa, gustos hay para todo). 

 

  • He notado mejora física, aunque no haya bajado de peso. Considerando mi costumbre de ganar diez kilos con cada oposición, el hecho de no haberlos subido ya se puede considerar una ganancia. No obstante, hay cosas que son mucho más importantes del peso, aunque se nos haya inoculado a las mujeres que la finalidad principal de hacer deporte es adelgazar. Por ejemplo, yo he ganado bastante fuerza en brazos y piernas (sin ponerme cuadrada, si una mujer no hace nada extraño, es imposible que muscule salvajemente sólo a base de deporte). También he ganado flexibilidad, resistencia y equilibrio. Además, algo muy interesante: cuando practicas artes marciales, te enseñan a caer. Todos nos caemos unas cuantas veces a lo largo de nuestra vida y una mala caída puede suponer una avería bastante seria, así que imaginad la ventaja que supone el haber entrenado para caerte del modo menos lesivo posible. 

 

  • Soy más consciente de mi cuerpo. Toda la vida me he sentido muy torpe. No diré que sea mentira, sigo siendo torpe… pero no tan increíblemente torpe como me sentía o como me llegaron a hacer sentir. Mis problemas de coordinación suelen tener que ver con algún problema de lateralidad de base pero, una vez que aprendo un movimiento, desarrollo una gran rapidez aplicándolo. Estoy en un momento en el que empleo muy bien los brazos. Me ha costado más tener control de las piernas pero, tras muchos meses de lucha, comienzo a parar el 50% de las patadas que me lanzan (no es cosa fácil). La progresión ha sido increíble: de no parar ninguna a ser ya capaz de parar la mitad. En resumen… tengo una visión más certera de mis puntos fuertes y débiles en el uso de mi propio cuerpo y me veo prosperar, ya que lo trabajo por objetivos y los voy cumpliendo. Por supuesto, todo lo que sea mejorar mi coordinación en las artes marciales supone mejorar mi coordinación en el manejo general de mi cuerpo. Tengo la convicción interna de que haber estado preparando el carné de conducir a la vez que entrenaba me ayudó a obtener el carné. 

 

  • He adquirido una mayor tolerancia a la frustración. Es lo que ocurre cuando te empeñas en hacer algo para lo que no tienes habilidades naturales. Te toca asumir que aprenderás, pero despacio, dejas de competir con los demás y compites contra tu propio desarrollo, aprendes a gestionar los días en los que no sale nada y disfrutas mucho más de los días en los que superas esos retos y te van saliendo las cosas. Da humildad y añade fuerza al carácter. 

 

  • La obviedad: me siento más segura de mí misma, más capaz de defenderme si alguien intentara agredirme. No es que sepa demasiado, muchísima gente sabe más que yo, pero a buen seguro sé más de lo que un atacante potencial podría presuponer (nadie espera que una treintañera gorda practique un arte marcial, confiesa) y eso ya sería una ventaja para mí en esa situación hipotética. 

 

Como veis, tengo mucho que agradecerle al Wing Tsun, estoy encantada de haber permitido que algo así entrara a mi vida, pero cuando comento esto en mi entorno lo que suelo encontrar es una apatía absoluta. Sin ir más lejos, recuerdo que el año pasado dos de mis compañeras del instituto estaban hablando de qué deportes practicaban y, cuando quise entrar en la conversación me ignoraron, aunque quiero pensar que lo hicieron inconscientemente. Supongo que pensaron que no era un deporte tan eficaz o yo no sería una persona muy seria si practicaba un deporte y seguía gorda. 

No me llamaría tanto la atención el tema de la apatía total si no fuera porque veo que cuando mi chico comenta entre sus amistades o sus compañeros de trabajo algo relacionado con el deporte que practicamos, las reacciones son muy distintas: le hacen preguntas, muestran interés, lo ven como algo bueno

Cuando decidí apuntarme varias personas me preguntaron si no me daba miedo que me pegaran o si no me daba apuro estar en un lugar rodeada de hombres. Supongo que muchas mujeres temen practicar una actividad en la que puedan recibir algún golpe, sufrir dolor o ir a casa con alguna marca física. Si, por casualidad, eres mujer, estás interesada en practicar un arte marcial y estás leyendo esto, ve tranquila. Hay gente a la que le gusta trabajar con más contacto y hay otra que tolera menos, hay gente que trabaja con más intensidad que otra gente y, lo más importante, a nadie le gusta ir a un lugar a sufrir. Una persona seria te hará trabajar con protecciones, no te pedirá hacer nada inasumible y, además, hallarás compañeros que respetarán tus límites al igual que tú respetarás los suyos. Os sorprendería saber lo seguro que es y la tasa tan baja de lesiones que hay: me da a mí que en muchos deportes considerados más seguros (fútbol, ciclismo, running…) se producen más lesiones… pero me toca aguantar que la gente dé por hecho que soy una especie de masoquista que se ha aficionado a ir a gimnasio a recibir palizas (falso, falsísimo). 

Lo de estar rodeada de hombres merece una ampliación. Realmente yo esperaba que hubiera más hombres que mujeres, las convenciones sociales están ahí y son muy difíciles de superar, pero no esperaba que en mi grupo sólo hubiera dos mujeres: otra chica y yo (y la otra chica asiste poco, así que la mayoría de las veces soy la única mujer de mi grupo). No es algo particular de mi gimnasio, pues cuando tenemos un examen de cinturón en el que nos juntamos varias escuelas, la proporción de mujeres por gimnasio sigue siendo la misma, así que en los exámenes no he llegado a ver ni siquiera a diez mujeres. 

Un día hablaba de esto con un compañero que ha alcanzado el primer Dan (es decir, que ya está en condiciones de dar clase) y me dijo que las mujeres no suelen apuntarse a los grupos mixtos, que lo que tiene éxito con ellas es el formato de curso de defensa personal conformado exclusivamente por mujeres.  De hecho, él tenía intenciones de montar uno. 

De esta información se pueden deducir dos cosas: 

  • Las mujeres prefieren dar unas cuantas clases al año de “defensa personal” que ser fieles y constantes en la práctica de un arte marcial. 
  • Las mujeres prefieren dar clases en un grupo femenino que en un grupo mixto. 

Dos datos que me parecen tremendos, ya que la única manera de sacar provecho de esos talleres, de interiorizar lo que allí se enseña, es con la práctica continua, ya que se trata de memorizar a nivel instintivo (memoria muscular, si lo preferís) unos movimientos que os aseguro que no salen de forma natural. No basta con saber que existen porque si eso fuera así, nos bastaría con ver tres veces “Karate Kid” para aprender a hacer kárate, por poner un ejemplo. 

Por otro lado, las mujeres por el hecho de ser mujeres estamos más expuestas a ser atacadas físicamente que los hombres (robos, violaciones, malos tratos). Además, contamos (de promedio) con menos fuerza física; deberíamos estar mucho más interesadas en saber defendernos que ellos (que sí, que la culpa es de los agresores y no de las víctimas y una mujer no tendría por qué saber defenderse físicamente en un mundo civilizado, pero resulta que este mundo no es todo lo civilizado que debería y a veces, mal que nos pese, pueden hacer falta algo más que palabras). 

Bicheando en Internet, vi que existen unos talleres de “autodefensa feminista” que al final es esto mismo: una serie de talleres que se dan sin continuidad, mezclados con nociones psicológicas acerca de qué postura física adoptar, qué tono de voz y demás claves no verbales para mostrarse como alguien fuerte ante un agresor potencial. Imagino además que en estos talleres, por estar formados únicamente por mujeres, se hablará de cómo usar elementos como los accesorios femeninos (tacones, anillos, uñas largas) a favor propio en una situación de peligro. 

A propósito de nada ¿habéis notado que la moda femenina siempre va en contra de la libertad de movimientos? faldas cortas, ajustadas, tacones, escotes, bisutería, cabello largo, anillos, pulseras, pendientes… últimamente me ha dado por pensar en lo complicado que debe ser correr con un vestido ceñido y tacones, lo fácil que es tirar a alguien del pelo o, incluso, de unos pendientes largos, el peligro que hay de hacerse daño a una misma si das un puñetazo con un anillo puesto… la ropa considerada femenina no contribuye a reforzar nuestra comodidad, autonomía y capacidad de defendernos. 

Volviendo a los talleres de “autodefensa feminista”, al final me toca reiterarme: si no hay continuidad, con uno, dos o tres talleres al año no aprendemos nada. Las habilidades sólo pueden aprenderse de un modo: la práctica repetida y constante. Por no hablar de que lo más probable es que una mujer no sea atacada por una mujer, sino por un hombre, por lo que, de cara a entrenar sus habilidades, precisamente lo que interesa es practicar con compañeros de diferentes alturas y complexiones físicas. Si sólo practicamos nuestras habilidades contra mujeres, estaremos perdidas el día en el que nos aborde un atacante de 1.80 y 100 kilos, así de simple. 

Por lo demás, he tenido la suerte de contar con unos compañeros estupendos de los que aprendo y que no me dan problemas, a excepción de dos pequeñas situaciones que intento combatir: 

  • Muchos van suave de más, por mi condición de mujer. Tienen miedo a darme un golpe, a hacerme daño. Yo lo entiendo, hay que tener cuidado con los compañeros, pero no deberían tener más cuidado conmigo que con cualquier otro miembro de la case. Si son “demasiado blandos” va en contra de mi aprendizaje. 
  • Algunos dan por hecho que sé menos que ellos y no necesariamente es cierto. Admito que no soy la persona más hábil de mi grupo (no lo soy ni de lejos, de hecho estoy entre los menos hábiles si hablamos de los dones que nos da mamá Naturaleza) pero no siempre estoy equivocada (aunque sea por cabezona, acabo aprendiendo). A veces alguien que ha ido menos a clase o sabe menos de algún aspecto en particular que yo se empeña en corregirme o en no escuchar mis aportaciones y, supongo, que algo de “micromachismo” hay en todo eso. También hay quien simplemente es así con todo el mundo  pero todos y cada uno de ellos me parecen excelentes personas, así que estoy intentando resolver ambas situaciones desde el cariño, la pedagogía, la paciencia y la sutileza. 

Importante: sí hay compañeros (muchos) que me tratan con igualdad, que me corrigen pero que también aceptan mis correcciones si en algún aspecto estoy “más fuerte”, que practican conmigo igual que con cualquier otro y de los que, en consecuencia, algún golpe he recibido (igual que los he dado). Y me parece genial, es así como se aprende, es la gente con la que más me gusta entrenar. Si no asumiera ningún tipo de contacto físico, como suelo decir a mis compañeros para tranquilizarles, me hubiera apuntado a baile de salón en lugar de a un arte marcial.

Un último dato: ¿sabíais que el Wing Tsun (eso dice la leyenda) fue desarrollado por una monja budista? ¿y que su primera alumna fue otra mujer a la que enseñó a defenderse de un hombre que la perseguía? Pensad en ello. 

Espero que os haya resultado instructivo o, al menos, que esta parrafada no os haya aburrido demasiado. 

¡Un abrazo a quienes me seguís leyendo!

Publicado en Genérico | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Protegido: Nos sacan la pasta con una sonrisa (sobre el coaching)

Este contenido está protegido por contraseña. Para verlo introduce tu contraseña a continuación:

Publicado en Genérico

Aventura patrocinada por el SEPE

¡Hola, mundo! 

¿Qué tal? Con un brindis por los viejos tiempos, retomo el ahora SEPE (antes INEM) como tema de disquisición. Quienes me conocéis desde los inicios de este blog y recordáis aquella sección de “Experiencias Preprofesionales” sabréis a lo que me refiero.

El viernes pasado recibí una comunicación vía mensaje corto del SEPE (Servicio Público Estatal de Empleo) a nombre de “SERVEMPLEO”. Hace muchos años que me apunté al paro, después me inscribí como trabajadora… y, desde entonces, se puede decir que como desempleada o como trabajadora me han tenido localizada siempre.

En la actualidad, llevo tres cursos trabajando como maestra interina (y lo mío me ha costado). Desde que me apunté según salí de la universidad hasta la semana pasada,  jamás había recibido la menor comunicación del SEPE, ni para informarme de cursos ni para enviarme ofertas de trabajo.

En un primer momento me preocupé mucho. Se supone que llevo unos cuantos meses cotizados y lo primero que temí fue que se tratara de algún tipo de error informático, ya que entiendo que las primeras personas que necesitan una formación son los desempleados. Puesto que ayer estuve ocupada mañana y tarde (primero trabajando, luego en la escuela de idiomas) no pude indagar de qué se trataba hasta hoy.

Por cierto, ojo al periplo, que a veces lo de recabar información puede ponerse difícil:

1) Primero contacté con el SEPE estatal a través de un formulario. Me dijeron que no les compete, que contacte con el de mi provincia.

2) Después intenté llamar por teléfono al SEPE de la Comunidad de Madrid. Me sale un contestador repetitivo diciendo que no habrá nadie libre en menos de seis minutos. Al contestador le faltó gritarme: “¡cuelga, leche! ¿no ves que nadie te va a atender?“.

3). Tras esto, revisé el mensaje que me llegó por SMS y tomé nota del centro de formación al que me remitían, que es independiente del SEPE, e intenté llamar a dicho centro directamente, pero nadie me atendió.

4). Finalmente encontré un modo de contactar con el centro de formación a través de un formulario. A partir de ahí, recibí una llamada de la secretaría del centro que sirvió para responder a mis preguntas.

Y ahora la revelación: no, no se trataba de una actividad pensada para desempleados, sino de una actividad pensada para TRABAJADORES OCUPADOS (perdón por la “rebuznancia”), aunque en ese centro de formación PRIVADO cuentan con un cupo para desempleados que se quieran apuntar. Supongo que los trabajadores ocupados pagamos mejor que los parados, pero precisamente son los parados los más interesados en formarse y trabajar (¡coño, ya!).

Ese curso de cinco meses equivale a una formación completa en un centro de Formación Profesional (ya no sé si en calidad de ciclo formativo o de otra cosa). De hecho, si se estudia parcialmente y luego se retoma en un centro de FP, los módulos aprobados se supone que se convalidarán sin problemas.

Veamos:

1. Si el SEPE ya antes pasaba de los parados, ahora pasa con más descaro. Ya ni se ocupa de dar formaciones directamente, mejor que se ocupen otros de modo privado.

2. Son más de dar un paraguas cuando no llueve, al igual que los bancos.

3. Parece que, como servicio estatal, apesta bastante a corrupción. Ojo, no tengo pruebas, pero… tanta externalización de algo que debería ir al servicio del ciudadano QUE MÁS LO NECESITA no me parece bien.

4. Por si no quedó claro (y ayuda a entender lo que comento en el tercer punto): el curso que me ofrecían era de pago. Pensad en ello, puesto que me lo ha ofrecido indirectamente el Estado Español.

C’est fini, aqui, flipando con España, capítulo 5.000.

*******

Añado aquí algunos comentarios que me han hecho en Facebook a raíz de esta entrada que son interesantes: 

  1. El SEPE como tal sólo se ocupa de las prestaciones. Lo demás lo gestiona cada Comunidad Autónoma, por lo que añadiré “(local)*” al lado de cada “SEPE” posterior.
  2. El SEPE (local)* siempre ha hecho las formaciones a través de subcontratas, subvencionando a instituciones o empresas homologadas (aunque, por otro lado, se me ha dicho que se contrata a formadores pero la realización del curso se lleva a cabo en las sedes que tiene la consejería correspondiente).
  3. El SEPE (local)* ofrece tanto formación continua, como para cambiar de sector y para desempleados. Los de desempleados son totalmente gratuitos.
  4. En ocasiones se reclama al SEPE (local)* el importe de los cursos subvencionados.
  5.  Es habitual que empresas subcontratadas por el SEPE (local)*obtengan datos de personas que podrían estar interesadas en formaciones precisamente para intentar sacar estas formaciones adelante.

SEPE (local)*: la información de la que dispongo es sobre Aragón, pero imagino que será extrapolable al resto de CCAA, tocaría mirar a través de Internet qué ofrece o deja de ofrecer en cada CCAA.

Dando todo esto por cierto, cabe preguntarse por qué, si se ofrece tanto para desempleados, esa información no llega al usuario. En lo personal, no conozco a nadie que haya obtenido trabajo por el SEPE ni a nadie que me haya comentado que el SEPE ha contactado con ellos para ofrecerles una formación; en todo caso, conozco gente que ha ido a su oficina y ha sabido de determinados cursos que se estaban ofreciendo.  Si se ofrece tanto y se conoce tan poco, en alguna parte algo se está haciendo mal. 

Publicado en Genérico | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Atrapados en la nevada

¡Feliz año, gente!

No tengo mucho tiempo para escribir, pero esto tenía que contarlo. Total ¿no me había propuesto como objetivo para el 2018 el escribir, al menos, un texto al mes?.

Quienes me leéis desde hace tiempo, sabéis que hace unos años, cuando contaba por aquí cosas bastante más personales que las que cuento ahora, solía hablar de lo que llamaba el Factor Silvia y que se resumía en la siguiente máxima: “a mí me pasa todo aquello que puede pasarle a cualquiera”.

Este año ha entrado así para mí. Primero, me cargué el ordenador del padre de mi conviviente. Nótese el circunloquio para no llamarle “suegro”, ya que técnicamente no estoy casada. Después, el coche se averió y nos vamos a gastar unos cuantos y muy dolorosos euros en su reparación. Ya sé lo que estáis pensando, “cabroneiros”: aunque tenga la “L” la avería no ha sido mi culpa… ¡y menos mal!. Y ya, como remate, guinda del pastel o como lo queráis llamar, resulta que Noel y yo fuimos dos de los miles de afortunados que nos quedamos atascados en la nieve en la AP6 el día 6 de enero.

Ya sabéis, hay dos tipos de personas: aquellos a quienes les toca la lotería de Navidad y los (pringados) que nos quedamos atascados en la nieve. Indudablemente, yo tenía que pertenecer al segundo grupo.

Noel y yo pasamos veintidós horas en aquel ALSA, diecisiete de ellas atascados en la nieve, y quiero pensar que en el fondo fue una suerte que el coche se quedara en Asturias. En el autobús contamos con botellas de agua durante muchas horas, aunque llegaron a acabarse, caramelos, bolsitas de frutos secos, calefacción y, lo más importante, acceso a un cuarto de baño a cubierto. Noel hubiera preferido que le ocurriera en su coche, pero, como mujer, valoro mucho el no haber tenido que hacer mis necesidades al fresco.

Al principio no nos pareció raro. Llevo unos cuantos años yendo al norte en Navidad. He visto nevar mucho más fuerte sin que sucediera absolutamente nada. Hasta el momento, lo peor que nos había podido pasar era afrontar el riesgo de encontrarnos el puerto cerrado dos o tres horas, pero jamás nada como esto.

Al final socializas con la gente que hay cerca. Había un señor que perdió un enlace con otro autobús que le llevaba a Algeciras y que tenía miedo de perder un billete de avión. Una chica a la que le tocaba trabajar el domingo también llegó a perder, o eso creo, su jornada de trabajo. Luego, en el bus, había niños y personas mayores que no soportan igual de bien lo de pasar un prácticamente un día sin comer ni dormir. De hecho, la Guardia Civil debió rescatar a un señor mayor que había en el autobús de detrás (hubo varios autobuses atascados) al que le dio un ataque de ansiedad. También vi como la UME sacó a una mujer de algún coche con un bebé de muy poco tiempo en los brazos.

¿Qué no vi? Máquinas quitanieves, sal, información en los medios hasta que la cosa se puso muy grave… baste decir que el pitote comenzó a las 19.30 de la tarde pero no leí en prensa que Iberpistas hubiera pedido ayuda hasta las 1.30 de la mañana, que fue cuando avisaron a la Guardia Civil y a la UME.

Tampoco vi a la ayuda circular por nuestra zona (kilómetros 80 al 75) hasta bien adentrada la mañana del día siguiente. Luego entendí por qué: el ejército estaba liberando a los vehículos uno a uno, a paladas. Por cierto, menos mal que un vecino de la zona, que merece un monumento, decidió facilitarle la vida a nuestros salvadores abriendo un camino en la nieve con un tractor.

Imagino que no os podéis imaginar lo nerviosos que nos pusimos cuando, unas tres horas antes de nuestro rescate, el guardia civil que fue a ayudar al señor del ataque de ansiedad del bus de atrás nos comunicó precisamente que 1. la ayuda no llegaría a nosotros hasta dentro de dos o tres horas y 2. que no tenían ni idea de cómo o cuándo nos iban a poder sacar de allí. 

Ya por esa hora se estaba acabando el agua y Noel decidió coger las botellas de plástico vacías de las botellas que nos habíamos bebido y llenarlas con nieve para poder ir bebiendo la nieve derretida.  La chica que conocimos en el bus nos ofreció comida y la rechazamos explicándole que más nos valía a todos ir racionando los alimentos, por lo que pudiera pasar. El bus abrió sus puertas para que a gente que se había ido quedando sin calefacción o gasolina pudiera pasar, ir al baño, etc… y ese baño pronto pareció más una ciénaga que otra cosa.

Después de diecisiete horas y (por mi parte) tres películas y algunas partidas al backgammon y al solitario para matar la ansiedad y (por parte de Noel) hacerse un experto en jugar a las damas, vivíamos pegados a Twitter, el medio más eficaz para informarse de algo que está sucediendo en directo, ya que a través de la prensa o de la radio no se llegaba a nada claro. Sin ir más lejos en un programa de radio (creo que de la SER) tuvo la desfachatez de decirse que éramos unas decenas los viajeros que habíamos quedado atrapados. ¡A ver, periodista, alma de Dios, que sólo en el bus ya éramos más de 50 personas!

Eso sí, por otro lado gracias a Twitter vimos que hubo gente en situaciones desesperadas: gente sin gasolina, gente sin calefacción, gente sin comida, pacientes diabéticos sin suficientes cargas de insulina… personas a las que les llegó antes la solidaridad de los viajeros de otros coches o de la gente de los pueblos cercanos que la ayuda que esperábamos. También hubo gente que fue llevada a refugios, pero que no recibieron absolutamente nada salvo el techo.

Desesperante es poco, y más aún cómo hay gente que nos dice que la culpa es de los viajeros. ¿Quién nos manda querer incorporarnos el lunes a nuestros trabajos?

Ahora ando pendiente de las reclamaciones. Por un lado, me he apuntado a la iniciativa de la OCU. Por otro, a una plataforma de afectados por la nevada que está organizando un abogado que se vio afectado con el fin de plantear una reclamación colectiva (información en los enlaces).

Ya os iré contando en qué queda todo esto.

¡Ya tengo una historia que contar a mis nietos, si algún día los hubiere*! Si no, seguiré dando por saco a mi alumnado con mis batallitas.

*Adopta a un verbo en futuro de subjuntivo. Está en peligro de extinción. Él nunca te abandonaría.

 

 

 

Publicado en Genérico | Etiquetado , , , , , | 2 comentarios