Un pequeño informe de cómo siguen las cosas

¡Hola a todos!

Este es el primer ratito en muchos días que tengo para actualizar el blog. Ya sabéis, la oposición me está devorando y vuelvo a examinarme el verano del año que viene. Cuento con la ventaja de que gran parte del trabajo lo hice en 2015 y cuento con el inconveniente de que en esta ocasión me toca trabajar y estudiar al mismo tiempo.

La novela que estaba (o estoy) escribiendo con una amiga está en “stand by”. Suerte que ella es comprensiva, sabe que le hemos dedicado muchas horas y que en cuanto me sea posible la retomaré. Espero poder hacerlo antes de que llegue el verano de 2017 pero, si no, la retomaré entonces, pues le he dedicado demasiadas horas como para dejarla de lado.

El relato del  viaje lo acabaré terminando, a ratitos. Nada se pierde, porque estuve tomando notas en un cuadernito durante el viaje y, si tengo algún lapsus, Noel, que tiene muy buena memoria, me tendrá que iluminar

Ciertas cargas de índole legal que estuvieron pesando sobre mí parece que estarán a punto de aflojarse. Tal vez eso signifique el retorno de la libertad de expresión a mi propio blog, aunque creo que en ese sentido nunca volveré a ser tan libre como lo era antes, ya que la vida me ha dado poderosas lecciones.

La operación salud que tanto me acompañó en el 2015 ha vuelto en 2017 pero con una novedad: además de a dieta estoy con el deporte y con deporte no me refiero precisamente a caminar. Noel y yo nos hemos apuntado a Wing Chun, una rama de Kung Fu. Puedo decir (me llena de orgullo y satisfacción, como diría uno que yo me sé) que ayer mismo aprobamos nuestro primer examen de cinturón y, a pesar de que tenemos los brazos y las piernas que parecen el Vaticano por tantos cardenales, estamos enormemente satisfechos por el camino tomado.

A ninguno de los dos nos ha gustado nunca el deporte. Si acaso, a él más que a mí (sí hizo alguna actividad deportiva antes, se entiende). Se puede decir que las razones de salud nos obligaron. Ya puestos a elegir, queríamos algo que pudiera gustarnos a los dos y que resultara práctico, de lo que pudiéramos aprender algo. Aquel razonamiento nos llevó a interesarnos por las artes marciales y ya, a partir de lo que teníamos en la zona en la que vivimos y de pálpitos personales que se demostraron acertados, acabamos cayendo en el Wing Chun.

Esto de empezar artes marciales me ha confrontado con muchas cosas. Me pasé muchos años alejada de toda actividad física por mi condición de asmática, cuando ahora la sobrellevo perfectamente con seguimiento médico y la ayuda de dos broncodilatadores. Mi entorno me acomplejó por torpe. Siempre se hizo hincapié en mis escasas capacidades físicas y supongo que es lo natural cuando te rodea gente sincera 😉  Nunca destaqué por flexible, rápida, ágil, hábil, etc… más bien por lo contrario y asociar el deporte con perder la dignidad es algo que desanima rápidamente.

Imaginad lo que es, después de no haber hecho actividad física alguna desde los doce años (acabé exenta) iniciar un deporte en serio a los 32, una edad en la que incluso quien ha sido buen deportista está perdiendo ya facultades, siendo además bastante obesa y con las malas capacidades innatas que os he contado. Por eso justamente estoy orgullosa: partiendo de muchos límites que otros compañeros no tienen, he sido capaz a base de esfuerzo de ponerme al mismo nivel que los demás cuando inicialmente me calculaban dos meses más que al resto para alcanzar los objetivos.

Hacer bien algo que te es sencillo no tiene mérito. El mérito lo tiene quien hace algo que no se le da bien y, a base de constancia, se supera a sí mismo (Noel dixit).

Empezar Wing Chun me ha dado además cierta coherencia interna, porque hace muchos años que opino que todas las mujeres deberíamos ser capaces de defendernos.  Vivimos aún en un mundo, lamentablemente, machista y por el hecho de ser mujer estoy más expuesta a ciertos riesgos. No lo digo yo, lo dice la estadística.

También estoy descubriendo lo interesantes que son las artes marciales a la hora de entrenar el ritmo, la concentración, la impulsividad y la tolerancia a la frustración. Al fin y al cabo, el entrenamiento en el Kung Fu, filosóficamente hablando, es el entrenamiento de la perfección gracias a la constancia. Confío en que este trabajo mental me sea tan útil como me está siendo el físico; por si queréis saberlo, perdí todo el peso que había ganado el curso pasado y me noto más fuerte y con mejores reflejos.

Aunque por imagen estoy más cerca del bueno de Kung Fu Panda que de Lara Croft, me permito estar contenta y reafirmar la vieja idea de que lo importante está en el interior.

Por cierto, dato para pensar. En mi gimnasio sólo estamos dos chicas y ayer nos presentamos a los exámenes nada más que cuatro. Hombres podía haber treinta o más perfectamente. ¿Veis lógica esta proporción?

En fin, antes de terminar, aunque implica cambiar de tema, voy a enlazar todos los artículos que he estado escribiendo para la revista “Magazine Crew”. Ha sido el único compromiso en el mundo de las letras que he podido mantener hasta el momento y se me ocurrió pensar que tal vez no fuera una mala idea hacer algún tipo de índice ordenado de esos textos en mi blog. Ahí van los enlaces:

Están ordenados de los más nuevos a los más antiguos. Por otro lado, casi todos son artículos que tratan sobre algún aspecto de la educación a excepción del último, que es un relato.

Espero que os haya alegrado tener noticias mías más detalladas y el contar con este índice de lo que llevo escrito en “The Magazine Crew”.

Un beso a todos. Gracias por seguir ahí.

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Protegido: Resumen de mis vacaciones (día 1)

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La entrevista

¡Hey! Ya salió la entrevista sobre el acuerdo. Podéis leerla aquí.

Sólo quiero aclarar una cosa, aunque creo que mis lectores habituales lo sabéis. Cuando digo que “se nos obliga” a tener un C1 no quiere decir que todos los nuevos interinos lo tengamos sino que, por cómo se extiende el bilingüismo en la Comunidad de Madrid, el único modo que tendremos de trabajar muchos interinos (muy en especial los de Primaria) una vez que este acuerdo se aplique en su totalidad será obteniendo un C1 y trabajando en la bolsa bilingüe porque, eso sí, en esa bolsa también la gente tiene vacante desde el primer día de septiembre con calificaciones irrisorias.

El problema es ser nuevo, carecer de experiencia o tener poca y no tener vocación hacia la enseñanza de idiomas. Ahí estás listo y no eres necesario o no, al menos, según el Estado.

PD: No os perdáis los comentarios al artículo.

PD2: Sí, sigo con mucho pendiente, pero ya sabéis lo que pasa cuando se empieza a trabajar, toca reajustar tiempos.

 

 

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Novedades muy diversas

¡Hola!

Tenéis derecho a estar enfadados conmigo, no he llevado esto al día. No me queda otra que sintetizar, casi como si se tratara de un telegrama, lo más significativo de los últimos tiempos:

  • ¡Me han llamado de la bolsa de interinos! Mañana debo acudir a la oficina, a ver qué me dan, y pasado empiezo formalmente en el que será mi nuevo cole. ¡Ya os contaré!
  • He empezado de nuevo a prepararme la oposición. Como sabéis, en 2017 me toca examinarme de nuevo y alguna vez os he comentado que es difícil hacer compatible la oposición con la vida. Bien, vamos a superarnos, ahora toca compatibilizar oposición, trabajo y vida. ¡Pero somos de hierro!.
  • He comenzado la “operación salud”. Operación que fracasó estrepitosamente porque la ansiedad me llevó por el mal camino, pero lo intentamos de nuevo. Retomamos la dieta con una variable diferente: empezamos deporte. Noel y yo nos hemos apuntado a Wing Chun. Un día volveremos con el ojo morado pero va a dar igual: se mueve el culo, se mueve el corazón y, además, de paso, nos divertimos, que es lo más importante para mantener una actividad a largo plazo. PD: que conste, mis analíticas están maravillosas.
  • Ayer me hicieron una entrevista en el diario “Público” en relación al asunto del acuerdo de interinos. Os avisaré próximamente, cuando salga publicada.
  • También salió publicada en “Magazine Crew” la segunda parte de mi reflexión sobre el libro “75 consejos para sobrevivir en el colegio”. La tenéis aquí.
  • Tuve un juicio y este blog fue mencionado en él.  No diré más, sólo quiero que recordéis que el Gran Hermano nos vigila😉
  • Os sigo debiendo el relato y las fotos sobre las vacaciones. No he tenido tiempo material para ello. De verdad, en cuanto pueda, lo hago. Tengo todo anotado en una libreta para evitar que se me olvide.

 

¡Beso enorme a todos! 

¡Deseadme suerte!

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Sobre los 75 consejos para sobrevivir en el colegio (primera parte)

¡Hola!

Como veis, no he podido resistirme a sumarme al tema del verano. He debatido sobre él en Facebook con varias personas, he buscado opiniones en las redes  y, finalmente, he decidido comprarme el libro y desarrollar una opinión propia. Hoy he recibido un mensaje de Correos en el que se me avisa de que viene de camino, así que imagino que el lunes estará por aquí.

Es probable que muchos de vosotros no conozcáis los antecedentes de esta historia, así que comencemos haciendo un repaso:

¿Qué sucede exactamente con ese libro?

  • Los “75 consejos para sobrevivir en el colegio” no aparecieron en Alfaguara precisamente ayer. Este libro fue publicado el 22-02- 2012. Es decir, lleva cuatro años en el mercado.
  • No es ni pretende ser un libro de autoayuda, sino de ficción. No se pretenden dar consejos “ciertos” a los menores, sino mostrar la evolución realista en el modo de pensar de una niña, que es quien escribe los consejos.
  • Esta obra forma parte de una colección compuesta, hasta el momento, por siete entregas.
  • Está catalogada como adecuada para lectores de nueve años en adelante, aunque, tomando como referencia la edad de la protagonista de la historia, estaría orientada principalmente a niñas de entre 11 y 12 años.
  • La autora, Maria Frisa, es Diplomada en Trabajo Social y Licenciada en Psicología Clínica. Su estilo, según veo en las pequeñas notas biográficas que hay por la red, pretende evidenciar la situación de la mujer a través de cierto humor negro.
  • Hace unos días se extendieron como la pólvora unas citas pertenecientes al libro que hicieron que esta obra fuera acusada de machismo e incitación al acoso escolar. También he encontrado otras que parecen alentar al desafío de la autoridad de los padres y la contemplación del colegio como una especie de cárcel.
  • Como consecuencia de este fenómeno, se inició una campaña a través de change.org para pedir a Alfaguara la retirada del libro. Podéis acceder a dicha campaña aquí, así como a las citas de la discordia. La última vez que eché un ojo a la campaña, esta ya contaba con 32.064 firmas.
  • Para mi disgusto, encabeza esta campaña un personaje mediático que se hace llamar Haplo Schaffer. Os animo a investigarle, pues el chico tiene su público.
  • Como pasa muchas veces, la mayor parte de las personas que comentan el asunto no han leído el libro, lo conocen por las capturas y, sin embargo, la reacción contra él ha sido virulenta. No obstante, hoy varios autores, libreros y editores han manifestado su apoyo a la escritora. El argumento dominante es que, desde un punto de vista “moralizador” para los niños y niñas, muchos clásicos de la literatura  jamás habrían visto la luz.
  • El otro argumento más repetido es que el camino al que nos puede conducir empezar a prohibir manifestaciones culturales puede ser muy oscuro, peligroso.

¿Cuál es mi posicionamiento previo?

  • He recibido acusaciones de tener una doble moral por haber sido contraria a procesos como el de los titiriteros y manifestarme, en principio y a la espera de leerlo, contraria a que un libro para lectores de primaria transmita esos contravalores. Quiero dejar claro que me opongo a cualquier forma de censura cuando de público adulto se trata. A un adulto le atribuyo la capacidad intelectual y emocional de discernir. Sin embargo, pese a que no me gusta nada que se considere a los menores gente sin criterio, perdonadme que no les considere dotados de las mismas herramientas que tiene un adulto. Forma parte del educar elegir qué leen o qué no leen nuestros hijos cuando son pequeños, del mismo modo que forma parte del educar racionalizar su consumo de nuevas tecnologías, evitar que accedan a videjuegos violentos o que vean programas de televisión poco edificantes (como casi todos los que proliferan en Tele 5). En resumen, a un adulto no le censuraría ni el Mein Kampf, pero sí supervisaría a un niño o a un adolescente que esté a mi cargo, tanto si me toca ser su profesora como si desempeñara el rol de madre.
  • No atribuyo mala voluntad a la autora. No podría atribuirle mala voluntad a nadie a priori con esa trayectoria. El linchamiento que le está cayendo encima es muy injusto. Parece que lo de acosar no sólo se da entre los alumnos de las escuelas, sino en las redes sociales. Maria Frisa tiene derecho a su libertad de expresión y los lectores que estén en desacuerdo tienen derecho también a expresarlo, pero nadie da a nadie derecho al linchamiento, al maltrato ni al destrozo de su imagen por unas frases sacadas de contexto.
  • Sospecho que el libro, efectivamente, está escrito en clave de humor y cuenta con algún tipo de moraleja final que saca a la protagonista de sus ideas equivocadas. Sospecho, pero no podré saberlo hasta que no lo haya leído.
  • Mi mayor duda es si es adecuado para la edad para la que lo han catalogado o debería catalogarse para niños y niñas de edad superior. Conste que la edad es una pobre referencia, pues luego cada chaval tiene una madurez lectora y emocional distinta. Habrá niños de nueve años que se puedan dar cuenta de que se trata de humor y otros de catorce que lo entiendan literalmente. Otra cosa es que psicólogos y pedagogos tengan estudiados los hitos del desarrollo en función de cada edad y, basándose en lo que más se repite, se hagan las catalogaciones siguiendo el mismo mecanismo por el que ajustamos los contenidos del currículo educativo a unos cursos y no a otros.
  • En el caso de que lo viera inapropiado para la edad de Primaria no pediría su censura. Pediría que se cambiara su clasificación por edad (de 12 años en adelante). Luego, en lo personal, si tuviera un hijo o una hija que quisiera leerlo, me aseguraría de que hiciera una reflexión crítica de lo leído, así como de evaluar antes de nada si va a entender de verdad su contenido o si es mejor que el libro espere unos años. Otra cosa es como maestra. Si realmente se tratara de una obra nociva, repleta de contravalores, y tuviera poder de decisión, no la ofertaría ni recomendaría en la escuela. Los contravalores deben abordarse, sí, los niños no viven metidos en fiambreras, pero vivimos en unos tiempos en los que demasiados menores son criados por el móvil, la televisión, el ordenador, la play y la tablet, ya que los padres están ausentes por sobrecarga de trabajo y los abuelos, sencillamente, hacen lo que pueden. Los maestros también hacemos lo que podemos. En un colegio focalizaría mis energías en ofrecer diversidad de lectura, sí, pero contando con unos mínimos de calidad, tanto literaria como educativa, que son dos aspectos muy distintos.
  • ¿Sabéis cuál es la diferencia entre la literatura infantil y la literatura para adultos? Que la literatura infantil no (suele) estar escrita por niños, sino para los niños, desde las intenciones que tengan los adultos con respecto a ellos. Pensemos, por ejemplo, en Caperucita Roja: niña que se atreve a ir de rojo (guiño, guiño) por los bosques, solita, y se pone a hablar con un lobo que no tiene reparo en comerse lo mismo a la abuela que a la nieta. ¿A qué nos suena? A veces hemos querido asustarles, por eso tantas historias medievales terribles, a veces hemos querido transmitirles ciertas ideas y valores… a veces, simplemente, entretenerles. En la actualidad hay una corriente de libros que se alejan de los personajes y géneros tópicos porque su finalidad es servir de modelo de habilidades para los lectores así como de ayuda para ampliar su visión del mundo, algo que va mucho más allá del modelo clásico de moraleja. Así se pueden ver biografías adaptadas de mujeres que han hecho mucho más que ser princesas y narraciones que educan en habilidades para entender y enfrentarse a situaciones como el cáncer de un ser querido el duelo,  la diversidad funcional o los nuevos modelos de familia, entre muchas otras. Textos que aúnan entretenimiento, estética y pedagogía (nunca había visto cuentos estéticamente tan bonitos como los de ahora, echadle un ojo a Kalandraka, por ejemplo). Fijaos en que, como sociedad, no hemos censurado a Andersen, Grimm ni a Perrault ni tampoco las historias sobre princesismos varios, pero cada vez menos padres compran ese tipo de textos a sus hijos en su primera infancia, del mismo modo que cada vez se ven menos de estos textos en las escuelas. Al final padres y docentes sí seleccionamos primero y orientamos después las lecturas de los menores, del mismo modo que lo hacemos con otros aspectos de su vida mientras están en formación y bajo nuestra responsabilidad. No he visto niños que sepan que realmente la Sirenita murió convertida en espuma de mar o que las hermanastras de la Cenicienta acabaron mutilándose los pies para intentar entrar en el famoso zapato. Menos aún que Barbazul era un asesino en serie que se desposaba con chicas jóvenes para luego asesinarlas en cuanto le desafiaban y así guardar sus cadáveres de recuerdo en una habitación o que la pobre “fosforerita” terminaba sus días muriendo de hambre bajo la nieve y encomendándose a Dios, con la esperanza de reencontrarse con una vida mejor en el cielo. A excepción de La Cenicienta, yo esas versiones originales las había leído con menos de diez años y, aunque no me he convertido en una psicópata por eso, desde mi perspectiva adulta no las veo edificantes para chavales de Primaria… ¿por qué no saben esto los críos de hoy? Porque esta clase de historias se venden mucho menos y es cada vez más difícil encontrar alguna de esas en la escuela. Cualquier libro que hay en un colegio pasa un “cribado” por parte de los docentes, va tanto por los libros de texto como por los libros de lectura, y, sin descuidar la variedad, se selecciona lo que les pueda ser más útil y atractivo al mismo tiempo. No olvidéis que este no es el modo de pensar de las editoriales. Estas consideran a los niños consumidores. Naturalmente no se va a retirar del mercado una obra que ahora se va a vender más que nunca.
  • No porque un libro sea muy alabado es necesariamente muy bueno… o muy malo. No porque un libro sea muy criticado, ha de ser muy bueno… o muy malo.  Es tan absurdo tirarlo a la pira sin leer como considerarlo el nuevo  “Lazarillo de Tormes” o “El conde de Montecristo”. La amenaza velada de censura  suele tener un efecto embellecedor, al menos a los ojos de quienes gustan sentirse sabios… y a mí me da que este libro se va a apoyar demasiado en ciertos clichés. 

 

Será continuado… (cuando lo haya leído).

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Razonar fuera del recipiente

¡Hola a todos! los que me seguís sabéis que estoy que trino con el nuevo acuerdo de interinos. Para los que no sepan o no recuerden bien de qué hablo, adjunto dos enlaces a entradas anteriores en las que he hablado del tema:

Por si alguien tiene todavía más ganas de indagar en el asunto,  adjunto también la referencia principal: el texto con el nuevo acuerdo de interinos.

Que no se diga que ocultamos información.

A raíz de la situación que este nuevo acuerdo ha provocado, unos cuantos interinos afectados nos estamos organizando a través del grupo de Facebook: “Interinos- Madrid: Defendiendo su trabajo”.

A través de ese grupo nos hemos organizado para enviar un mensaje a Cristina Cifuentes y para redactar una queja formal que estamos presentando estos días a la administración.

Los que estéis interesados, no dudéis en contactar y en presentar el documento. Es fácil: podéis ir a cualquier DAT (Dirección de Área Territorial), a cualquier Ayuntamiento o, incluso, podéis enviar la queja a través de correo certificado.

Aunque apenas estamos comenzando a defendernos, comienza a haber reacciones. Ya se sabe, “ladran, luego cabalgamos”. Procedo a compartir una captura de pantalla que una compañera ha sacado del foro de CCOO (Comisiones Obreras)

Valentin

Nótese que si he borrado el nombre y el alias del autor es por evitarme cualquier posible lío, pero no he borrado ni editado nada más de este mensaje. De hecho, quien quiera acceder al foro de CCOO debería poder verlo.

Voy a analizar los argumentos vertidos por el autor, porque me parecen bastante endebles, razonados”fuera del recipiente”, como decían Les Luthiers en uno de sus gags.

  • Se habla de un mensaje de una persona que vierte inexactitudes sobre el acuerdo, pero no se dice qué mensaje es o dónde está. Imagino que se referirá a alguno que está en el foro, pero a saber. Podría, incluso, referirse a mi entrada. Estas cosas es bueno enlazarlas, para que no haya lugar a dudas.
  • Se hace un perfecto “Deus ex machina”. Este latinajo se refiere a cuando un autor resuelve una trama introduciendo un elemento o personaje mágico que lo resuelve todo. Releamos la frase: “… parece olvidar que lo ha firmado la Presidenta de la Comunidad de Madrid y sabrá lo que hace”. Así pues, introducimos a Cifuentes, que nunca se equivoca, y resolvemos el conflicto. Sin embargo, ni Ignacio González González (presidente de la Comunidad de Madrid en 2013) ni Lucía Figar de Lacalle (Consejera de Educación, Juventud y Deporte en aquel año) se consideraron tan infalibles cuando se firmó el Decreto 42, la anterior normativa que regulaba las listas. Los pobres no sabían lo que hacían, no como Cifuentes.
  • En todo el Estado Español hay acuerdos similares”. O cómo reciclar el dicho español “mal de muchos, consuelo de tontos”. Que haya más acuerdos similares en nuestro país no contribuye a que estemos más de acuerdo con él. Debería haber argumentos más fuertes para defender el acuerdo antes de recurrir a un “los demás lo hacen así”. Si vamos a eso, en muchos países vecinos no existe un sistema de oposición tal y como lo entendemos aquí.
  • “Si quiere vender un recurso a personas ingenuas, que vaya a otro lugar a buscar compradores”. Al ignorar cuál era el mensaje inicial al que respondía ese señor, no puedo saber si las referencias mercantilistas (comprar y vender) tienen o no sentido. Lo que puedo decir es que quienes nos estamos movilizando no podemos hablar en términos económicos ni prometer nada salvo que lucharemos por lo que consideramos justo, sin recibir prestación económica de ningún tipo.

En lo de que los sindicatos no venden humo, mejor no entramos.

Por lo demás, quiero romper una lanza a favor de Cifuentes. No considero que su firma sea infalible, pero sí que ha establecido un proceso de diálogo con los sindicatos, nuestros representantes, y finalmente firmó el resultado de ese proceso. Entiendo que en ambos lados de la mesa de negociación se pusieron condiciones, pero al final lo que ella firmaba hubiera debido cristalizar las voluntades mayoritarias de nuestro colectivo.

Tenemos mucho más que reprochar a los sindicatos que a ella y, antes que a nadie, a nosotros mismos por no haber sabido defendernos durante el proceso de negociación del acuerdo.

De hecho, tenemos lo que nos merecemos, pero nunca es tarde para luchar.

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Protegido: Unas vacaciones accidentadas

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