El increíble opositor menguante


No sé si habréis oído hablar de la famosa “Generación Nini”. Nombre simpático que resume este slogan “ni estudian, ni trabajan, ni quieren hacerlo”. Esta expresión, tan moda hace no demasiado tiempo (¿un año? ¿dos?) de pronto ha sido erradicada de los medios… porque suponía tocarnos demasiado las narices en una época en la que el horno no está para bollos. Ya no sólo los titulados superiores, inmigrantes y trabajadores del gremio de la construcción son los desempleados. Se diría que es una cuestión de karma, ahora el desempleo aumenta en otros segmentos… como en las personas mayores de 40 o 50 años, casualmente las edades de los padres de la “generación nini”.

Como medio mundo ha hablado ya de las características de esta generación, no me explayaré demasiado. Quien quiera más, ahí tiene a Google y a Wikipedia, que lo saben todo o como si lo supieran. Sólo haré una síntesis que servirá para describir la situación al otro medio:

  • Los “ninis” también recibimos el nombre de “Generación X”.
  • Somos la generación más formada de la Historia de España – aunque nuestros padres afirmen, siempre, que saben más que nosotros: 1. porque nos llevan más años y 2. porque son quienes nos costean-.
  • También somos la primera generación que, sin mediar catástrofe natural o una guerra, estamos desde ya condenados a ser más pobres que nuestros padres… claro que el concepto “guerra” ha evolucionado mucho desde la 2ª Guerra Mundial. Antes había un despliegue de tropas, una estrategia, un riesgo de perder. En la actualidad, guerrear se parece más a aniquilar cucarachas: un país más rico (¿quién sabe cuál?) elije un país al que exterminar y… extermina. Luego se forra reconstruyendo el país y beneficiándose de sus recursos naturales, normalmente el petróleo.
  • Los “ninis” copulan, pero no se reproducen. No tienen manera de hacerlo. Una vez me comentó una amiga enfermera (y si tuviera razón, es motivo de asustarse) que de los jóvenes que a los 25 años no han tenido descendencia porque están esperando tiempos mejores (casa, trabajo, estabilidad…) sólo un 20% logrará tenerla. Un 80% de la juventud que vive de modo inestable, que es la mayoría, y que por ello no tienen hijos… nunca los tendrán. No sólo es un drama humano. Amenaza al futuro. Estamos jugando con nuestra propia extinción.
  • Acusan a los “ninis” de inmaduros, entendiendo que sólo es maduro quien es capaz de ocuparse de sí mismo. Si esta generación, aún trabajando, difícilmente alcanza los 1000 € mensuales – otro concepto que se ha perdido es el de generación “mileurista”… porque lo que asoma en el horizonte es la generación “seiscientos-eurista”-S si se criaron (nos criamos) con el grandísimo engaño de que una buena cualificación equivaldría a un buen trabajo – lo que nos lleva a sentirnos peor cuando nos rendimos y aceptamos trabajos, no ya que menoscaban nuestras esperanzas, sino las tristes expectativas de nuestros padres, que nos cantan el “tanto esfuerzo económico ¡tanto sudor! para que mi niño divino trabaje de peón de albañil”; si en esta generación proliferan las relaciones a distancia no es porque la gente no sepa relacionarse, sino porque 1. no tiene dinero para hacerlo o 2. la inestabilidad laboral impide que las parejas convivan más allá de un fin de semana al mes… no me extraña que los jóvenes de 20, de 30, de casi 40, desesperados, colapsen (colapsemos) y se centren en la Play Station, los botellones a escondidas y demás vicios que buscan la evasión.
  • Los “ninis”, además de verse negados al trabajo digno, la estabilidad, los ascensos… aguantaron cómo eran insultados por los propios problemas que les tocaba sufrir y, de paso, por no organizarse entre ellos para rebelarse contra la situación. Supongo que el ser una generación tan formada genera la antipática consecuencia de que somos poco violentos, poco dados a las revueltas… y pesimistas. Al menos es mi impresión personal; si hay tan pocas manifestaciones públicas de uno de los sectores más vapuleado por la crisis (quizá el que más) es porque, de algún modo, se nos inculcó que rebelarse no servía para nada, salvo para que le corten la cabeza al rebelde. Y nadie quiere ver su propia cabeza en la picota. Si algún nene sale chulo, siempre habrá alguien a su alrededor, probablemente sus padres, que le dirá “estate quieto, sé prudente, deja que sean otros los que peleen, tú debes hacerte amigo del verdugo si quieres prosperar”. Curiosos comentarios por parte de la cohorte generacional que forjó la transición. Esto también entronca con nuestro desapego hacia la política, no nos sentimos representados por los políticos y nos sacian tanto, nos hartan tanto, que dejamos de acudir a las urnas – especialmente si toca ir a votar en verano y vivimos cerca de la playa-.

¿Qué tiene que ver esto con un blog centrado en las oposiciones? Pues mucho, porque los opositores estudiamos hasta pelarnos los codos, lo que en la mayoría de las ocasiones conlleva dedicación completa al examen, o trabajos de media jornada, pues no podemos trabajar a jornada completa, y, en consecuencia, dependencia eterna de nuestros padres. Después, cuando vienen los palos, los suspensos, o los aprobados inútiles porque no te llaman a trabajar, quienes no conocen en qué consiste la vida de un opositor le critican duramente, acusándole de ser un “nini” que, empleando la oposición como excusa, se permite el lujo de expoliar a sus pobres padres hasta dejarles secos “¡Qué bien vives! ¿Eh? ¿Todavía en casa de tus padres, que te hacen la camita y te ponen la comidita? ¿Cuándo piensas volar, pajarillo?” ¿Qué se piensan? ¿Acaso no saben que quien paga, manda? Los opositores nos vemos, a edades alucinantes, pidiendo permiso para tomar café, saldo para el móvil – normalmente de tarjeta- , avisando de cuándo entramos, de cuándo salimos, espiados en nuestra intimidad – o en nuestra ausencia de intimidad- colaborando con cuanto podamos y siendo lo menos gravosos que sea posible, aún a costa de nuestras propias vidas, porque nos pasamos las horas pidiendo perdón por existir, por ser unos fracasados, no haber respondido a sus expectativas, no hacerles sentir orgullosos… y, además, nos toca aguantar cómo ellos presumen de ser mejores que nosotros “pues yo saqué las oposiciones a la segunda, comencé a cotizar con 19 años, me casé a los 23, tuve a mi primer hijo con tu misma edad”… queda aceptar que ellos son magníficos, maravillosos, y nosotros unos inútiles completos que, según pasan los años, nos vemos con menos autoestima…. hasta el culmen de nuestra metamorfosis de increíble opositor menguante a pulguita.

Tampoco quiero ser injusta. Muchas veces los padres, tíos, amigos, mil entes juzgadores, hacen estos reproches con su mejor intención, para hacernos “reaccionar”. Otros muchos, no hacen reproches y son estupendos. A veces somos nosotros quienes nos hacemos los reproches solos. También habrá jóvenes con unas dosis de morro infinito… sólo quiero hacer una advertencia, una llamada de atención: haced el favor de no ir despreciando a una generación completa y, aunque sólo sea por egoísmo, facilitadnos las cosas, que el entorno no ayuda… o si no, a ver quién va a pagar vuestras pensiones, la educación, el sistema sanitario… los inmigrantes no, desde luego. A gran parte los estamos devolviendo y al resto hemos dejado de facilitarles la vida, de tal manera que están comenzando a adoptar la actitud de “cruzo las piernillas y no me reproduzco” que estamos adoptando los locales.

Tras esta entrada, que nuevamente ha incurrido en el error de ser demasiado larga (y demasiado pesimista): os regalo un video que, espero, os arranque una sonrisilla. Con ustedes… ¡Les Luthiers!

http://www.youtube.com/watch?v=htqHWZ2zi9Q

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Acerca de vengatriz

Opositora crónica. Si también eres opositor crónico ¡espero tu testimonio!
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8 respuestas a El increíble opositor menguante

  1. Garicano dijo:

    Esto no es un post, esto es un soplamocos en toda regla…
    La pena es que este tipo de escritos sólo nos hace conscientes de la situación (que ya es más que nada), pero, ¿dónde encontraremos las soluciones?

    Por cierto, terminar la entrada con el anuncio de Jesucristo me ama, no tiene precio.

    Ánimo para seguir con tu cruzada

  2. Brushi dijo:

    Q razón tienesss!!…
    Pero tranqui, conseguirás lo que te propones.

  3. vengatriz dijo:

    Un año de estos :)) ¡Gracias, Brushi!

  4. vengatriz dijo:

    ¡Hola, Garicano! ¡Bienvenido a mi garito quejica!

    Si supiera cuál es la solución, ya la estaría vendiendo a precio de uranio XD pero lamentablemente, no la tengo, porque este problema es como matar una hidra, cuando cortas una cabeza, salen dos… pero tenía previsto indagar un poco de cara a la próxima entrada a fin de ver qué hacen exactamente otros países europeos para “fichar” a sus funcionarios. Lo mismo tú sabes algo, que has viajado más por aquellos andurriales. Para lo que quieras contar, ya sabes dónde estoy.

    Espero leerte más por aquí 🙂

  5. Coral dijo:

    Yo he vivido algo así como el “qué bien vives ¿eh?”. Salí de casa de mis padres con 29 años y con la sensación de no haber hecho otra cosa en la vida más que estudiar. ¿Vivir bien?. Hombre, depende de cómo se mire.
    Pasé años en el colegio y luego en el instituto, intentando sacar las mejores notas posibles por eso de entrar en la Universidad. Y lo logré sin esforzarme en la selectividad por mis buenas notas.
    Hice la carrera en 4 años y medio y la saqué con notas más que buenas. ¿Y luego? Pues a seguir estudiando.
    Con vistas a tener un trabajo decente y seguro oposité. Dos años en casita, enclaustrada, con complejo de monjita clarisa (que sólo me faltaba hacer pastas y venderlas y lo hubiera hecho si no me hubiera quitado tiempo para estudiar) para acabar suspendiendo.
    ¿Qué hacer?. Llorar, tirarme de los pelos y buscar trabajo. No se habían convocado más plazas y algo tenía que hacer. Y lo hice. Un terrible año en una inmobiliaria donde me explotaban a cambio de no demasiado dinero. De hecho cuando se acabó el contrato viví 4 meses del paro cobrando más… Y estudiando porque salieron nuevas plazas. Sí, de nuevo a estudiar. 2 años más.

  6. vicente dijo:

    En principio, decirte que tú no deberías incluirte en la generación nini, porque si bien no trabajas, (hoy en día no trabaja casi nadie), si que quieres hacerlo.

  7. vicente dijo:

    En principio, decirte que tú no deberías incluirte en la generación nini, porque si bien no trabajas, estás intentándolo.
    No será tu generación la que nos pague la jubilación a la mía, porque como sabes, soy con seguridad el más anciano de los visitantes de tu blog.
    Y no será, porque no tenéis trabajo y series jóvenes subsidiados, en el caso de que haya dinero para ello. Mi generación no creo que tenga ni para pipas, cuando le llegue el turno de jubilarse.
    En relación a ser la generación más formada… permiteme que lo dude, que no digo que no haya gente joven bien formada, pero la mayoría es penosa.
    Por otro lado, en la actualidad se considera joven a una persona de treinta años, en mi generación, con treinta años eras ya un tío adulto que si estaba en su casa o una de dos, o gay o era un vago.

    • vengatriz dijo:

      Coral: Te alabo la constancia. Dentro de eso, acabaste relativamente pronto 🙂

      Vicente: No es que me incluya, digamos que me incluyen. Demasiada gente considera opositar como un historiado recurso para tocarse las narices simulando que se hace algo.

      En cuanto a lo que comentas de las pensiones… justamente eso quiero decir: dentro de poco habrá problemas para pagar pensiones por la dificultad que tiene mi generación para incorporarse al trabajo. Y en la vejez de mi generación mejor ni pensemos, bastante se nos está atravesando la adultez. Igual, cuando lleguemos a esa fase, estará tan destrozada la Seguridad Social que se nos reducirá bastante la esperanza de vida… en cuanto a lo de que somos la generación más formada de España, te diré que es algo sabido tomando como referencia el nivel académico alcanzado. Ahora hay más titulados que nunca y, en parte, ese es el origen del problema. Otra cosa es el debate acerca de la calidad de la formación. No voy a juzgar si los universitarios o los profesionales de antes sabían más que los de ahora, pero es innegable que ahora hay más universitarios y más personas con cualificación profesional. Los programas educativos dependen mucho de lo que en cada época se considera prioritario aprender. Ése es todo un tema.

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