Ración de cuentos chinos


Hoy, por cortesía (involuntaria) de un amigo, he descubierto un blog y se me ha caido un mito que tenía, por otra parte, poco fundamento. El enlace culpable de esta entrada que se sale de la temática habitual, que cada día es menos habitual, es este:  http://vivenciasvarias.blogspot.com/2010/01/los-chinos-si-pagan-impuestos.html 

Ya me extrañaba a mí eso de que los chinos que montan un negocio en España no pagaran impuestos. Otros cuentos chinos famosos son los siguientes:

Los chinos son inmortales. Justificación aparente: no se ven chinos ni en los hospitales ni en los cementerios. ¿Ventajas de la medicina oriental o de su dieta? Es una de las hipótesis. ¿Queman a sus parientes y los guardan sus cenizas en bonitos jarrones de la dinastía Ming? Es otra posibilidad. ¿Nos los dan guisados en las comidas? A saber, aunque lo dudo, tengo entendido que los orientales muestran un gran respeto a sus parientes; quizá eso sea más probable en cualquier chiringuito local que en un restaurante chino, más que nada porque nosotros somos menos adictos a nuestros familiares.

Fuera de bromas, una vez le pregunté a una china por la razón por la que no se ven chinos en los cementerios ni en los hospitales. Me respondió que de su medicina suelen ocuparse ellos mismos y que, cuando son ancianos, la mayoría regresan a pasar sus últimos días a China. También me comentó algo acerca de que se hacen ciertos cambalaches con los pasaportes para que venga en su lugar algún pariente más joven. Y me lo creo, total, un gran “cuento chino” que para mí es cierto es aquello de que todos los chinos son iguales.

No se ven gatos en los alrededores de los restaurantes chinos, porque los chinos te sirven gato por conejo. Lo más dramático es que se supone que tienen un sabor parecido, que en su tierra no tienen el menor reparo en comer gatos y que, si lo pensamos con detenimiento, es tan moral o tan inmoral comerse un gato como comerse un conejo; sólo que yo soy incapaz de comerme un animalito al que le ponga nombre y, claro, he tenido gatos en casa pero jamás he tenido conejos. No obstante, si tuviera un conejo, le pusiera nombre y me encariñara con él, tampoco podría comérmelo. Eso me define como urbanita y me incapacita para montar un cortijo, a menos que la finalidad de mis animales fuera seguir viviendo en paz y armonía, sin el menor rédito económico para la que esto escribe. Encima, si hiciera eso, acabaría convirtiéndome en vegetariana. Cosas de mi estúpida (o no) sensibilidad hacia los animales.

De todos modos, no creo que sirvan gato por conejo, porque es más económico comprar carne de conejo preparada para guisar que conseguir gatos vivos, despellejarlos, guisarlos y cocinarlos. La economía de esfuerzo es una ley que rara vez falla.

– No hay nadie como los chinos para sabotear las máquinas tragaperras. No sé si es mito o realidad, pero por la red se pueden encontrar entradas como esta: “Los jugadores chinos ya no podrán ingresar más a los locales y bares de la ciudad de Barcelona, ya que éstos han decidido vetarles el acceso (…) Los trucos chinos no llegan ni a manipular las tragaperras ni a adulterar las máquinas o circuitos, sin embargo, se especializan en detectar el sonido de las monedas y en estimar de forma acertada cuánto tiempo tardará el premio gordo en caer, cuándo coincidirán las combinaciones y en qué momento la moneda caerá en la plataforma interior de las máquinas tragaperras (…). Enlace: http://www.player-casinos.com/tragaperras/trucos-los-chinos-maquinas-tragaperras.htm

Si son capaces de hacer eso en serio… ¡qué listos son los cabrones!

Son superiores a nosotros y conquistarán el mundo. Ya se sabe, entre que no se mueren, no se ponen enfermos, comen cualquier cosa que se les ponga por delante (lo que les hace más aptos para la supervivencia), tienen dominadas las tragaperras, su idioma es el más hablado del mundo cuando sólo lo hablan ellos, SON MUCHOS, son todos iguales, no engordan, suelen ser los que mejor rendimiento dan en las pruebas académicas internacionales, su psicomotricidad fina es la leche (comen arroz con palillos, todo un arte), son capaces de dominar un árbol hasta meterlo en una maceta, su economía es la que más crece y la terrible expresión “China es un gigante dormido; cuando despierte ¡el mundo temblará!”…  pues ¡bien pudiera ser!

¡Saludetes a todos!

A continuación os dejo con un homenaje a “Humor Amarillo”, es japonés, pero para nosotros todos eran chinos. ¿Quién no recuerda al “chino cuideiro”?

PD: Si se te ocurre llamar chino a un japonés (o viceversa) éste te revienta 😀

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