Una entrevista de trabajo singular (que muchos hemos tenido)


La semana pasada tuve una entrevista de trabajo. La mayoría de los que leéis esto sabréis lo que es y seguro que ya lleváis unas cuantas en el cuerpo. La primera vez que buscas trabajo y que van a entrevistarte eres un manojo de nervios, te miras todas las webs que puedas para informarte de cómo te debes vestir, cómo debes moverte, cuándo sonreír, cuándo mostrar seriedad, a qué preguntas de la entrevista te tienes que anticipar… y pese a todo se siente miedo, ansiedad, expectación… y vas vestida (¡o vestido!) como si fueras un árbol de Navidad, todos los fallos se derivan del exceso. Te sientes con la obligación de venderte, de demostrar al entrevistador que eres lo mejor desde que se inventó la Coca Cola.

Pero el tiempo pasa y te desengañas. Te das cuenta que no te van a coger a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera… que es mejor ir con mayor sencillez y que Dios (para los religiosos) o el azar (para no religiosos) reparta suertes. O,  expresándolo con un eufemismo socorrido, que la valía fulgurante de tu currículo, indudablemente superior a la de los cientos de currículos que compiten contra el tuyo, así como la valía de tu brillante entrevista, ese ratico que oscila entre los cinco minutos y la media hora, son los elementos que desvelan sin atisbo de duda que tú vales más que los demás o… ¿viceversa? y decantarán todo hacia un vencedor en cualquier caso más que discutible pero inapelable; como sucede con una oposición.

En consecuencia, te lo tomas todo con más calma. Ya no vas con tu entrevista enlatada tras horas de ensayo ni te disfrazas de persona normal como el actor que va a darlo todo en un escenario. Procuras ser tú, que quien te seleccione, si tal milagro sucede, lo haga sabiendo cómo eres y no según un rol en el que realmente no encaja ni el tato.

Otra ventaja es que con el tiempo aprendes que hay entrevistas y entrevistas de trabajo y que aquellas en las que el seleccionador muestra más interés en ti son, paradójicamente, las menos convenientes para ti. Y las empresas más horribles son aquellas que te buscan en alguna web de trabajo sin que tú las hayas contactado. Con el desempleo que hay, si una empresa te está buscando es que sus trabajadores tienen una mortalidad enorme. Es decir, casi seguro son comerciales (o “relaciones públicas”, alias rrpp) de los que cobran solamente a comisión.

Algo similar es aplicable a las entrevistas en las que NO te cuentan para qué puesto te están entrevistando y a esos anuncios extraños que a veces aparecen por las calles del estilo “¿¿QUIERES TRABAJAR?? Buscamos personal joven y dinámico de entre 2o y 30 años ¡¡SIN EXPERIENCIA!! Llama YA a + teléfono móvil”. Eso, no lo dudes, es para comercial… o para prostituirse. Si no, no se explican tantas reservas a la hora de definir el puesto de trabajo que se oferta.

Pues bien, la semana pasada iba bonica, a secas, es decir: un jersey mono, mi chupa de cuero, pantalones oscuros, botas, pendientes y algo de maquillaje. Dejemos el recauchutado para gente con más expectativas- el trabajo no debía ser de alta ejecutiva-. Además, mucho gusto no tenían en la oficina. Hay que tener poco gusto para pintar las paredes de un salóncito de espera de azul oscuro y la garita de la secretaria, que se encuentra dentro del salón, de verde chillón. Sólo les hubiera faltado pintar el despacho de la entrevista de rojo chillón para que la oficina fuera totalmente relajante.

El saloncito de espera estaba lleno de mujeres. Sólo había un chico. Esto es bastante significativo. La secretaria nos iba pidiendo el CV según entrábamos y, aunque teníamos cita por horas, como cuando se va al médico, el orden a la hora de realizar la entrevista no lo daba tanto la hora de la cita como la hora de llegada.

Así tocó esperar, aproximadamente media hora, hasta que llegó mi turno. Pronto me di cuenta de que la entrevistadora era muy joven y, lo que es más significativo, muy inexperta. Mostró una alegría absolutamente falsa y sobreactuada al verme: “¡Hola! ¿Qué tal? ¿Tú te consideras una persona extrovertida, emprendedora, dinámica y versátil?”.

La chica ni había leido mi CV. Sé que mi respuesta sonará fatal, pero le dije “Lee mi CV. Si lees mi CV verás que he estudiado dos carreras diferentes, que tengo un master que no tiene nada que ver con esas carreras y, lo más importante, ahora mismo soy voluntaria, doy clases particulares, estudio inglés, hago teatro y, al mismo tiempo escribo; es decir… cualquier persona que se siente delante de ti va a decir que es lo que tú le digas, lo importante es que tú como seleccionadora veas si es cierto o no lo que te digo a través de mi CV ¿No crees?”.

Ni yo entiendo por qué fui tan tremendamente borde. Sospecho que es porque la vi poco profesional y yo, teniendo titulación como para entrevistar a otros, estoy en paro. ¿Envidia? Probablemente, pero pronto se me quitó.

La mujer empezó a explicarme con entusiasmo el funcionamiento de la empresa. Según me contó, en el primer mes de funcionamiento de la empresa, yo sería una especie de aprendiz. En el segundo, me tocaría enseñar a otros al igual que otros me enseñaron a mí. Esta es una información digna de ser procesada, alguien con un mes de experiencia, para mí, sigue siendo novato y es muy extraño que con sólo un mes te veas enseñando a la gente. Después, tras un año dando vueltas por la empresa, pasando por todos los departamentos (¡!) te nombran gerente y ¡guay! te haces jefe. De ese modo, esa delegación de esa gran empresa que a nadie le resulta familiar, aunque tenga más de 65 delegaciones y trabaje con empresas grandes, está liderada por un gerente que tiene apenas 21 añitos.

Ella hacía un alegre hincapié en lo de “¡En nuestra empresa la edad no importa! Fíjate, nuestro gerente ¡tiene 21 años! yo voy a cumplir 24 mañana ¡y próximamente abriré mi propia delegación! y tenemos un compañero que ¡tiene 57 años!”. Yo la felicité, cómo no. La chiquita se nos hace mayor y además se nos convierte en empresaria, aunque nos importe un rábano…

Y cuando tocaba el round de las preguntas que son: 1. ¿Cobraré durante el periodo de prácticas? ¿Y cuánto cobraría? 2. ¿En qué consistiría mi trabajo exactamente? 3. A la hora de cobrar  ¿tendría mi sueldo parte fija y parte variable o es todo variable? (ni soñar que sea todo fijo) 4. ¿Incluye el contrato alta en la Seguridad Social o NO? 5. En esa bonita fase de convertirme en empresaria ¿con qué grado de apoyo contaría? ¿cuánto capital se supone que me tocaría desembolsar? si decido no montar nada ¿me dan la patada en el culo? La muchacha zanjó todo, antes de que abriera la boca, con un “Mira, sólo tengo cinco minutos para entrevistar a cada uno, vente mañana a primera hora a fin de estar un día con nosotros en horario laboral (de 10 a 7) que estará contigo un muchacho que te explicará toooodoooo lo que necesites saber… ¡y no llegues tarde, que el último paga los desayunos de toda la empresa!”…

Pensé para mis adentros “Me quieres hacer currar gratis…. ¿y encima con cachondeo?”. Para quien no lo sepa, esa invitación a “informarse” es hacerte trabajar cuando se supone que te están formando, no es la primera vez que me ocurre. Y eso por no decir que para mí es obvio que a todos los candidatos nos dieron las mismas instrucciones, cuando lo usual es que, si buscan un perfil determinado, te digan “durante esta semana vamos a estarlo pensando, la semana que viene te llamaremos si eres seleccionada”. Los más considerados (caso extraño, aunque existente y valorable) llaman también si no te eligen. NADIE, o al menos, NADIE fiable te dice “vente mañana”.

Yo le hice ver que sí iría, pero… no fui. Seguro que no fui la única que actuó así. A la gente no nos gusta que nos tomen el pelo.

Espero que esta experiencia pueda ser de utilidad a alguien.

¡Saludazos!

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Acerca de vengatriz

Opositora crónica. Si también eres opositor crónico ¡espero tu testimonio!
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4 respuestas a Una entrevista de trabajo singular (que muchos hemos tenido)

  1. Vicente dijo:

    Como decía Tarzán -¡YUYU!
    Eso suena empresa multinivel de venta directa piramidal o algo así.

    • vengatriz dijo:

      Vicente: Por eso una empresa desconocida tiene taaaaaaaaaaaaantas delegaciones. Pero la base del asunto es pensar qué tiene de malo la empresa piramidal. Y tiene de malo que, por un lado, está el riesgo de agotamiento del mercado; por otro, está que muchas amparan negocios fraudulentos; y tercero, que muchos que entran en ella lo hacen con la promesa de hacerse ricos, de situarse en la cabeza de una pirámide, cuando probablemente nunca logren salir de la base. Para quien no sepa qué es una empresa piramidal (o multinivel, porque la palabra piramidal alarma a la gente y se disfrazan de empresa multinivel, término parecido pero no igual) anexo un enlace (veo necesario hacerlo, pues todo lo malo abunda): http://es.wikipedia.org/wiki/Marketing_multinivel y este también es de interés: http://rie.cl/?a=18423. Un día de estos tengo que contar un “encuentro en tercera fase”…

  2. chimos dijo:

    He tenido la mala suerte de tener pocas entrevistas de trabajo, o la buena, según quien lo mire.

    En una de mis entrevistas, no sé si se puede llamar así pues después de algunas pruebas no seleccionaron a 5 y nos entrevistaron varias personas, la pregunta más jodia fué “¿que piensas de los funcionarios?” Me quedé mirándolos a todos, seguramente todos lo eran creo que respondí algo como “No entiendo ¿tengo que pensar algo bueno o malo de los funcionarios?” Mi jefe fue funcionario 15 años y mi exjefe otro tanto, pero…¿que clase de pregunta es esa? Le tenía que haber preguntado seguramente si cabía la posibilidad de que ese puesto llegara a ser fijo, de hecho quizá lo era, pero es que en realidad no me planteo que un trabajo sea PARA SIEMPRE. Me da terror.

    • vengatriz dijo:

      La verdad es que un trabajo para toda la vida es terrorífico, pero la idea de no trabajar jamás o no trabajar lo suficiente para llegar a viejo con unas ciertas garantías también lo dan… por eso triunfan las oposiciones, y por eso intenté opositar (y quizá vuelva a intentarlo, esa enfermedad me ataca periódicamente) y, sin embargo, a la vez le declaro la guerra a las oposiciones. Es un amor-odio interesante.

      Pero cambiando de tema, te cuento cuál fue la pregunta más difícil que me han hecho en una entrevista. Era en una especie de reformatorio masculino, con gorilones cada pocos metros sembrado por todo el edificio, detector de metales en la puerta, obligatoriedad de firmar al entrar y al salir del edificio y, en suma, todo lo que debe tener un edificio para ponerte los ovarios de corbata. And the question was… “Imagina que estás en una clase y, mientras te das la vuelta porque estás escribiendo en la pizarra, uno de tus alumnos aprovecha y ataca brutalmente a otro de tus alumnos… ¿Qué harías?”. Yo respondí lo mejor que se me ocurrió, que fue algo como esto “Seguiría las normas del Reglamento del Centro”. Piensa q se me vinieron muchas posibilidades a la cabeza, pero supuse que un centro de esas características debe tener unos protocolos estrictos para esos casos y que todo lo que sea improvisar supone caer en un error… aunque claro, sólo es una suposición, porque jamás me seleccionaron para tan “agradable” trabajo. Mi intuición me dice que preferían a un hombre y no por “machismo”, sino porque a ciertos niveles, estos “machos alfa” sólo respetan a alguien que sea físicamente más fuerte que ellos y que una mujer en un centro así quizá pueda correr más peligros que un hombre.

      Un abrazo, Chimos 😀

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