Dimes y diretes de la excelencia


Según he leido por ahí, Esperanza Aguirre ha hecho una promesa interesante: si el PP gana las próximas elecciones, creará un Bachillerato de excelencia que tendrá las siguientes características:

– Accederán a él los alumnos que obtengan más de un 8 en la nota media.

– Los alumnos tendrán una ubicación especial (centro exclusivo) y tendrán acceso a “los mejores profesores” y “los mejores recursos”.

– Los profesores de estos alumnos cobrarán más.

– Sostiene que en esos centros primarán los valores de: “excelencia, trabajo, esfuerzo, estudio, talento y dedicación”.

Creo que es buen momento para recordar los siguientes puntos:

– El fracaso escolar (abandono escolar) en nuestro país alcanza el 7%.

– Recientemente el presupuesto de educación ha sido drásticamente recortado (al 70%) afectando a las oposiciones, a la contratación de personal interino (por lo que trabajan menos profesores de los que se necesitan), a los re cursos del centro (menos dinero equivale a menos recursos) y a la aplicación de programas destinados a atender a alumnos con necesidades especiales o dificultades de cualquier tipo.

– Los mejores profesores no son los que dan clase a un grupo inteligente, motivado y con recursos, sino los que son capaces de sacar adelante a un grupo con problemas. ¿Qué es esto de pagar un plus a quien imparta este “Bachillerato de Excelencia”? ¿Y con qué criterio, si se puede saber, se elegirá a estos profesores? ¿Quizá por el número de aprobados de su grupo, con lo cual quizá aprueben muchos niños de repente, o quizá en función del expediente académico del profesor o su nota en las oposiciones, que poco o nada tienen que ver con su desempeño como docente?

– Lo mismo cabe señalar con respecto a los recursos. Necesita más quien menos tiene.

– Parece que a nadie se le ha ocurrido pensar que ni a los “excelentes” ni a los “menos excelentes” les puede molestar separarse de sus amigos (podría llegar a ocurrir que esos “excelentes” bajaran las notas por no salir de sus centros) o que la convivencia entre estos grupos sea beneficiosa para ambos, tanto social como académicamente.

– Tampoco parece que haya valorado a aquellos alumnos que estudian y trabajan al mismo tiempo o que tienen diversas situaciones familiares que les quitan tiempo de estudio y que, quizá siendo más capaces que los otros, el día de mañana parecerá ante el resto del mundo que lo que tienen es un “bachillerato para tontos”.

– Y muchos menos se ha valorado que la adolescencia es un periodo de mucha fragilidad emocional y que el rendimiento durante este periodo no debería condicionar gravemente el futuro de los chicos.

– Y luego, una última cuestión. ¿Qué finalidad tiene este Bachillerato? En ningún momento se comenta por qué se crea, más allá de esa intención nebulosa de “premiar el esfuerzo”. ¿La segregación es el premio? ¿O les darán alguna otra cosa? ¿Un piso en Torrevieja? ¿El juramento solemne de que si siguen siendo tan esforzados tendrán un trabajo el día de mañana?  ¿Quizá un acceso a la universidad que no pase por la selectividad?

Yo aprobaría esto último: que a los expedientes altos se les permita acceder a la universidad sin hacer la selectividad, pero mandando al cuerno todo lo anterior.

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Acerca de vengatriz

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2 respuestas a Dimes y diretes de la excelencia

  1. Hengo dijo:

    Pues, amparándome en ese 35% de asignaturas que los centros pueden variar en función de las características del alumnado, yo sí que estoy de acuerdo con esta medida. Un bachillerato concebido como si fuese de centro privado, animaría a muchísima gente que NO se puede pagar un instituto privado, a estudiar más, para acceder a estos estudios. Pero en vez de prometer a “los mejores profesores” (los mejores alumnos pueden estudiar con profesores buenos o mediocres; los profes buenos los necesitamos los demás) prometería “las mejores asignaturas”. En vez de hacer EF general, por ejemplo, que se centrasen en uno o dos deportes, entre los cuales los alumnos pudiesen elegir. Que sustituyan las horas de lo que aquí llamamos “NADA” (es la alternativa de religión; antes en los horarios ponían “alternativas”, ahora directamente pone “NADA”, pa’ qué disimular) por optativas interesantes. Que propusiesen asignaturas optativas que sirviesen de algo, que las actuales están completamente desfasadas: por ejemplo, clases de inglés y francés que equivaliesen a 2º y 3º de la Escuela de Idiomas MÍNIMO (se supone que 1º lo has cursado ya durante los cuatro años anteriores; en el bachillerato normal, tras SEIS años de estudiar un primer idioma, se supone que sales con el equivalente a 2º de la EOI, y a 1º en el caso del segundo idioma. Qué pérdida de tiempo, omg. Pero en el caso de alumnos supuestamente motivados como los que entrarían en este bachillerato, no sería problema meterles caña, ¿no?). O incluso proponer el estudio de idiomas alternativos.
    Aunque, en vez de montar todo este follón, sería mucho más sencillo que creasen un centro de Bachillerato Internacional serio (en Madrid ya hay alguno, pero hacen la vista gorda con las actividades sociales y complementarias), donde los chavales no solo aprenderán si no que mejorarán a lo bestia su currículum y MEJORARÁN COMO PERSONAS (para aprobar el BI es necesario demostrar haber realizado 50 horas de servicios a la comunidad, es decir, voluntariado, y eso cambia a la gente, aunque sea un poquito). Hasta la fecha he visto mucha gente que en la ESO superaba el 8 de media, pero casi todos gilipollas. Bueno, egoístas y egocéntricos, que viene siendo lo mismo.

    • vengatriz dijo:

      Puestos a tunear la propuesta de Esperanza, para que yo pudiera aceptar la medida, tendrían que cambiar las siguientes cosas:

      No potenciar a los fuertes a costa de los débiles. Los últimos recortes en educación han afectado gravemente a la atención a la diversidad, los desdobles, la ratio de alumnos por grupo, la disponibilidad de profesores y la disponibilidad de recursos. Para centrarnos en potenciar la excelencia, primero debemos salvar un Sistema Educativo que hace aguas por todos lados. Por lo demás, te recuerdo que los expedientes altos pueden acceder a las carreras más disputadas, como las asociadas a la Sanidad y a las Ingenierías… que son, justamente, las que menos paro tienen; eso, por sí mismo y más en estos tiempos, ya es motivacón suficiente.

      No suponer un riesgo de discriminación. No seamos cándidos, y lo dice una profesora, en los institutos hay mucho mamoneo. Según la clase en la que caigas o cómo te lleves con los profesores (o si tienes o no padre en la “AMPA”) tus resultados serán distintos. Para mí la nota media no sería el modo apropiado de acceder a ese Bachillerato. El modo apropiado es un examen de acceso anónimo, semejante al de la antigua Selectividad, ahora rebautizada como PAU.

      Debería establecerse un sistema para poder optar a esa “excelencia” desde vías alternativas. No creo que sea justo sentenciar el futuro de nadie a los 15 años. Hay chavales que adquieren seriedad y despuntan algo mayores. E incluso gente que despunta cuando ya no son chavales. ¿Eso ya les supondría perder posibilidades? Los incentivos y las oportunidades deben colocarse a lo largo de todo el Sistema Educativo, no sólo en ese tramo.

      – Y volviendo al concepto inicial, con independencia del mimo con el que cuidemos a la “excelencia”, debemos velar por la calidad en todo el sistema y los incentivos económicos hay que dárselos al profesorado que se enfrente con alumnado difícil (inmigrantes, niños enfermos, niños que han pasado por orfanatos y reformatorios) o al profesorado que pelee por innovar, que se preocupe realmente por aumentar la calidad de sus clases; más allá de los cuatro concursos que eventualmente organizan los sindicatos educativos para que la gente no se desmoralice del todo.

      En cuanto a lo que comentas de que el interés está en las asignaturas que ofertas y que debería dárseles la oportunidad de mejorar como personas… hay estoy totalmente de acuerdo… pero es que la oferta de asignaturas debe ser amplia en todos los niveles, tanto para los críos que van encaminándose a una profesión como para los que van encaminándose a un aprendizaje universitario. La educación debe tender a adaptarse cada vez más a la diversidad. No podemos pretender milagros con la actitud que tenemos y con lo poco que destinamos del PIB a la enseñanza. Lo del voluntariado también habría que imponerse desde la pública, salvo a aquellos que vayan tan forzados que realmente no puedan… aunque siempre podría llevárseles un día a conocer otras realidades, reemplazar tantas excursiones tontas al monte por excursiones a otro tipo de lugares en los que pudieran aprender algo sobre la vida (por ejemplo, a centros de minusválidos). Si no, a ver cómo puñetas van a adquirir valores.

      Está claro que una mayor nota no equivale a una mayor calidad humana. Como dices tú, muchas veces es lo contrario, se creen más que el resto. Y en otras ocasiones, cuando rascas un poco en las vidas de estos críos con expediente tan alto, te encuentras con una falta de experiencia total y absoluta en otros campos de la vida… e incluso, con unas presiones familiares que te cagas… por lo que ese rendimiento, en lugar de responder a una motivación intrínseca, puede responder a la motivación de no querer decepcionar a sus padres… pese a que ellos no tengan claro para nada qué quieren hacer con sus vidas. He visto casos.

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