CMYNM (XXI) Con los pelillos del sobaco tiesos y la garganta afinada


I. Diario de sueño: He dormido aproximadamente seis horas, pero como diría mi amiga Brushi, en negro. De algún modo, ahora me va cundiendo más cuando duermo poco y, para mi sorpresa (¡gran noticia!) no he sentido deseos de dormir siesta en ningún momento. A ver mañana qué tal.

II. Anécdotas matinales ajenas a cualquier categoría: Dicen que es romántico ver dormir a quien se quiere. Es posible, pero no es nada romántico verle levantarse o, en todo caso, no es nada romántico verme despertar. Lo primero, cuando hablo, y esto está empíricamente comprobado y no falla, no hay Dios que me entienda. Tardo unos 20 minutos en ser capaz de vocalizar algo y que me capte el receptor. Lo segundo, la torpeza: tardo en encontrar las cosas, problema en mí muy habitual, pero que se exagera a niveles cómicos cuando sigo atontada por el sueño y puedo cometer equivocaciones emblemáticas. ¿Os habéis fijado en el título de esta entrada, verdad?.  Pasa cuando, en estado semicomatoso, te estás echando el desodorante y vienes a descubrir que en realidad lo que te acabas de echar es laca para el pelo.

Luego se quejaba mi madre – ella está recién levantada y haciendo desayunos cuando yo me estoy marchando- de que había preparado un Cola-Cao en lugar de un café a mi padre. Simplemente le dije “madre, no te quejes, que yo me he echado laca en las axilas y llevo los pelillos de los sobacos tiesos”.

III. Anécdotas del aula matinal: Nada más llegar, me encuentro a mi compi con cara de descompuesta: “Tía, tía ¿Te puedes creer lo que ha pasado? ¡Mira esto!” me dice, extendiéndome un papel. En ese papel venía escrita la historia de un duendecillo que hacía saltar las alarmas de la biblioteca, escondía las tizas y molestaba a la conserje. Un papelito que, por cierto, había escrito yo con idea de usarlo para jugar el teléfono, aunque a última hora decidí cambiarlo por unas frases más simples. ¿Qué interpretó mi compañera? Que el papel era de la conserje, que estaba usando esa vía para quejarse, imitando a nuestras “amigas” las del comedor, que después de su recado en papel nos han deleitado dejando en el aula bolsas llenas con cubiertos sucios pero,claro, nosotras no nos podemos quejar. En fin, me he reído a lo bestia con la confusión de la chavala. Después se ha dedicado a agobiarme todo el día para que hiciera la cuenta de cuánto habíamos cobrado exactamente. Anda que no se agobia, yo dando las gracias por cobrar y ella pendiente del cuánto XD ¡Cómo se nota que su situación económica es más benigna que la mía!. Daban ganas de tatuarle la calculadora en la frente.

En cuanto a qué hicimos, no comenzamos hoy con la Ginkana del desayuno saludable porque nos había quedado pendiente la actividad del Libro Viajero por falta de material. [Libro Viajero: Dícese de un cuadernito que de mano en mano va, pero ninguno se lo queda (como la falsa moneda) y, según va circulando, va recibiendo diferentes añadidos de cada alumno, ya sea texto o dibujos, con la idea de realizar una especie de composición grupal]. Como nadie nos había dado el cuadernito, mi compi preguntó a una monitora de otro colegio amiga suya qué habían hecho ante esa contingencia y lo que hicieron en su colegio fue tan pertinente como simple: repartieron folios a cada niño instando a que contaran lo que quieran y que luego añadieran un dibujo. Un tópico válido podía ser “Lo que he hecho este fin de semana”.

Como os estaréis imaginando, hoy hemos copiado la idea y ya tenemos casi todos los textos y dibujos recopilados. Luego, si el coordinador nos pide pruebas, ahí demostramos que fuimos capaces, incluso, de hacer el libro sin el libro.

Yo, mientras tanto, me vine con mi fajo de plastiquitos con brillantina para hacer pulseras. Es más, fijaos cómo estaba de obsesionada con el asunto, que en lo primero que pensé en cuanto me desperté no fue en ir a orinar o en tomarme en café, sino que tenía, de pronto, la idea en mente de cómo mejorar el tipo de nudo que utilizaba para hacer las pulseras. En otras palabras, mi mente hace pulseras cuando duerme. ¡Esto es estrés y lo demás son tonterías!

Los plastiquitos triunfaron, todos querían hacer pulseritas (yo no sabía que la compi había pensado cómo resolver lo del “Libro Viajero”) pero me vino bien que las vieran, así todos andarán motivados para la siguiente clase… o deberían estarlo, ya sabéis cómo son estos niños. Un par de alumnas vinieron a contarnos qué técnicas emplean ellas para hacer las pulseras y no pude por menos que quedarme a cuadros y aplaudir. Yo, que instantes atrás me sentía orgullosa porque, después de tres intentos de fin de semana, había logrado la primera pulsera que parecía una pulsera, de pronto veía que apenas era un pobre amago de lo que las niñas podían llegar a conseguir. En fin ¡que lo enseñen ellas!

Esta es la famosa pulserita de mi cosecha.

¿Cómo se portaron? En general bien, se portan mejor cuando hay una tarea clara a resolver que cuando no la hay. Una cosa que nos confirma la importancia de que nuestra querida empresa nos pase los materiales para que podamos estructurar actividades bien definidas. Hubo sólo un niño que se negó a hacer la actividad: el sudamericano que no acepta que es sudamericano, así que fue castigado sin recreo. Luego me vino con carita de “pobre de mí”, cuando ya no quedaba tiempo de hacer la tarea, prometiendo que lo haría si le dejara jugar y obtuvo un previsible “no, ya no juegas, pero si me lo traes mañana, mañana te levanto el castigo”. Supongo que me estoy endureciendo. Es importante que vean que conmigo no pueden negociar.

IV. Anécdotas de las clases particulares: Nada más empezar, debí enfrentarme a dos imponderables. El primero, seguía sin saber llegar sola a la casa de los críos- hoy, tras esto, por fin he aprendido- y, el segundo, todo el material que preparé el fin de semana lo tenía en un pendrive y… adivinad lo que ha pasado cuando me he visto en clase y me he puesto a buscar el pendrive donde juraría que lo había dejado. Sí, eso. Electroduendes again. Mi padre quiso hacerme el favor de dejarme en la casa de los chavales pero pocas cosas hay tan peligrosas como mi padre cuando se pone a hacer favores. Para que os hagáis una idea, es semejante a aquella cita griega de: “Temo a los griegos, aún cuando hacen regalos” (la Eneida, en referencia al famoso Caballo de Troya). Inicialmente da muestras de que pierde el culo por ayudar y, así, me convenció, al saber que no estaba segura de cómo llegar, de acercarme él… pero cuando vio que el chachi-GPS de su coche tampoco encontraba la calle y que tenía prisa, me soltó por aquel barrio sin plantearse siquiera si estaba lejos o cerca de los alumnos y con el agravante de llevar unos cuantos minutos de retraso. Y cómo no, según las infalibles leyes del Factor Silvia, yo estaba lejos y tuve que subirme unas cuestas bajo el sol inclemente de las 4.30 de la tarde que no se las saltaba un gitano.

Pero bueno, una vez pude llegar, el otro problema fue fácil de resolver porque gran parte del material eran vídeos copiados de Youtube y como ahora no hay crío que no tenga ordenador, pues era cuestión de buscarlos y ya está.

Todos a cantar “You raise me up”, versión de WestLife; más conocida en España por la versión que hizo Il Divo: “Por ti seré”, versión que también les hice escuchar para que compararan, pues la traducción no tiene que ver una sota con el original. No la cantaron de cualquier modo, busqué en youtube una versión “karaoke” para poder disfrutar enteramente de la pronunciación y afinación de mis pupilos, aunque he acabado cantando hasta yo.

Ha sido muy divertido, a pesar de haber recibido una simpática amenaza por parte de mis alumnas de tercero de ESO: “Seño, mira, desde hace años una amplia experiencia en profesoras particulares de inglés. No haremos la tarea. Ellas tuvieron que darse cuenta solas, pero a ti te lo estamos diciendo antes”. Me explicaron y las entendí, ellas no suspenden la materia y andan saturadas a clases extraescolares, así que les dije que vale, tarea no, pero obligación de estudiar sí; que a ver si se habían pensado que sus madres me pagaban para que ellas me vieran la cara un rato.

En fin, de todo lo anteriormente expuesto viene el título de esta entrada: “Con los pelillos del sobaco tiesos y la garganta afinada”. Raro, pero pertinente ¿verdad?

Mañana más aula matinal y otra clase particular, la de la chica de las técnicas de estudio, que me va a tocar preparar por la mañana. Y ya van siendo las 0.52.

¡Buenas noches!

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8 respuestas a CMYNM (XXI) Con los pelillos del sobaco tiesos y la garganta afinada

  1. brujilla33 dijo:

    Aynsss, si, ya dije que me iba a dormir, pero es q no puedo!, ya empezamos la semanita de Puta Madre!, seguramente ya llevaré la “cojera” toda la semana. Nenica los de catorce años (me refiero a tus alumnas de 3º), ya no se andan con chiquitas, estos te dicen las cosas claras, (recuerda que tengo a uno en casa), y oyes que mira por dónde podrías darme clases de inglés a mi tamb, ¿Porqué no? on line, por tlf…no sep, podríamos montarnoslo de alguna manera. Todo sea por dejar de ser anglófoba jaajaja, (eso sí, pelín esdrújula no pienso dejar de ser). Yo me quedo con mi sílaba tónica en antepenúltimo lugar 😛 jajaaja…XD.

    P.D. Yo te pagaría las clases por supuesto, pero todo depende de lo que me vayas a cobrar ladina! jajaaj XD

    • vengatriz dijo:

      Brujilla, nenica, tú eres amiga y, además, on line las clases se plantean de modo diferente (considero que se dan mejor en persona, pero si le pones ganas, puedes). Hoy, cuando nos veamos por MSN, si te apetece, hablamos de eso :). POR SUPUESTO que a ti te cobraría mucho menos, para algo eres amiga, pero considero que, mirando los precios de Almería, no soy nada nada cara :). ¡Un besote, guapa!

  2. Gissel dijo:

    Amiga, te diría que tuvieras cuidado con la falta de horas de sueño. Quizás PAREZCA que tu organismo se está adaptando a dormir poco, pero a la larga podría hacerte daño. Yo descubro enseguida cuando tengo un déficit importante, aunque no me sienta cansada: me cuesta hablar. En serio, se me enredan las palabras y digo cualquier cosa. Se me pasa después de una noche completa de sueño. Si pasan varios días sin que duerma bien, también parezco 5 años mayor. En fin, aparte de eso, tus anécdotas con los críos son la mar de divertidas 😀

    • vengatriz dijo:

      Bueno, no llega a ser una falta absoluta, pero sí que parece que mi organismo se ha adaptado a dormir 5-6 horas sin exigir siesta. No obstante, cuando llega un festivo estoy LOCA por utilizarlo para dormir. Esta semana estoy SUPER agradecida porque el miércoles hay uno, lo que significa que esta noche podré desquitarme.

      Ni falta hace que te diga que los efectos de la falta de sueño en mí son muy divertidos, acabas de leerlo. No he comentado que, cuando me pasa eso, me salen también unas ojeras de oso panda muy notables (normalmente no soy ojerosa, aunque mis ojeras también se remarquen con la edad).

      Me alegra que te lo pases bien por estos andurriales 🙂

  3. jairo dijo:

    silvi madre mia como llevas la agenda, jijijiji por cierto tiene que ser jodio llevar los pelos del sobaco tiesos jijijij, en fin yo tendre que ofrecer algo tambien por que me voten si tu pones el pincho, yo tendre que poner el tinto de verano.

  4. variablex dijo:

    Uhm… eso del libro viajero se parece mucho al otro juego del cuaderno que se van pasando unos a otros, que comentaste en una entrada, no sé si posterior o anterior a esta…

    Me he reido mucho con lo de la laca en las axilas. Yo una vez me lavé los dientes con desodorante, de esos que van en crema, pero debo decir en mi defensa que tenía 9 años, y no estabamos en mi casa, sino de viaje, por lo que las cosas no estaban en su sitio, sino todas revueltas en el neceser. Cuando terminé, fui a quejarme a mi madre de que la pasta de dientes nueva no hacía espuma y era muy difícil de enjuagar, y mi madre se cagó de la risa al descubrir lo que había pasado (que madre más cruel T_T)

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