Apoyando a funcionarios y opositores


Hacía tiempo que no abordaba este tema. Ya ni siquiera parezco opositora, aunque cabría preguntarse si lo soy, sobre todo si tenemos en cuenta que el año pasado no me presenté a las oposiciones y este no me da la gana hacerlo tampoco. Como mucho, si me debato entre esto o tirarme por un puente, quizá me presente en 2013 o,  si esto no es posible o si encuentro cosas más interesantes y lucrativas, esperaré a que pasen cuatro años, porque antes va a ser difícil conseguir nada en este mundo. No lo digo sólo por la crisis y la alta competitividad que va a haber.  Lo digo por la llamada Tasa de reposición 0. Según esto, eso de que no va a haber oposiciones en los próximos cuatro años no es una leyenda urbana o una exageración de empollones aterrorizados, sino una verdad casi absoluta, a excepción de unos cuantos cuerpos que se libran del recorte. En el enlace se explica.

Quien comenzó con este blog desde sus comienzos, sabe cuál es mi opinión sobre las oposiciones. Para mí son un sistema de selección que no demuestra la competencia profesional de quienes optan a acceder a la función pública – en todo caso, lo que demuestra es la capacidad de memorizar-, deja al opositor totalmente en manos del un tribunal inapelable – lo cual, aunque no implica en todos los casos que se den injusticias, favorece que así sea hasta tal grado que es imposible que no se den y, lo peor del caso, dichas injusticias son en la mayoría de los casos indemostrables-, y condena a gente que por el hecho de haber obtenido un título está facultada para ejercer su profesión a no ejercerla hasta que pase un trámite burocrático que no sólo implica la dedicación de un tiempo y un esfuerzo que no todos podemos dedicar, además, por si fuera poco, implica un fuerte desembolso de dinero, echando por tierra los tan manidos principios de “igualdad, mérito y capacidad”.

Hace dos días visité uno de mis blogs amigos –Opositar es morir– y en su entrada del día 27 de diciembre de 2011 –La sociedad española clama: somos G-E-N-T-U-Z-A– expuso un vídeo que me indignó terriblemente y que ya compartí a través de las redes sociales. Este vídeo pertenece a una campaña de la Junta de Andalucía que, tal y como yo lo entiendo, pretende combatir prejuicios racistas a base de instaurar prejuicios contra los opositores.

A ver qué os parece:

Cuando compartí este vídeo en Facebook, se desató la polémica en mi muro. Hubo quien me dijo que hay opositores que son como salen en el vídeo, que el que aparezca uno no quiere decir que a todos se les represente así, que es inconcebible que un tío de cuarenta años se dedique solamente a opositar y a chupar del bote mientras sus padres le mantienen…

Ante estas críticas sólo cabe decir que:

1. Todo lo que sea tirar de estereotipos y prejuicios resta objetividad. Habrá opositores así, pero se nos hace un daño a todos cuando se nos representa de esta manera. Si saliera un anuncio semejante en el que se retratara a los inmigrantes como a gente que viene a España a delinquir, todo el mundo protestaría porque se habría tocado a los inmigrantes que, en la mayoría de los casos, son gente honrada, pero no podemos negar que sobre España han caído bandas organizadas que vienen expresamente a delinquir. No por ello ser inmigrante equivale a ser delincuente y, del mismo modo, la condición de opositor no debería convertir a nadie en vago. Sin embargo, al opositor nadie le defiende – ¿por qué será?-.

2. Quien sea observador notará que en este vídeo no sólo se ataca a los opositores, se ataca la condición de andaluz y al votante que no apoye al PSOE. Considero que se ataca la condición de andaluz porque las opiniones que da ese opositor no pueden ser más básicas, más carentes de fundamento, y porque las respuestas de su interlocutor, siendo políticamente más correctas, tampoco es que tengan un nivel de profundidad notable. Ambos se quedan en una conversación más propia de patio de vecinos que de dos personas informadas. Asimismo, este vídeo parece llamar racista a todo aquel que no vote al PSOE – cuando hay muchos motivos para no votarle que en nada tienen que ver con los inmigrantes- y, aunque me parece increíble tener que estar haciendo estas observaciones, es “vox populi” que todos hemos asociado en nuestras mentes a los votantes del PP con los trajes, las camisas y los polos. Caer en estos iconos les hace comparables a la gentuza de “Intereconomía” cuando para hacer propaganda del Partido Popular incluía una publicidad que pretendía ridiculizar a la gente que tiene una estética más hippie (asociada a votantes del PSOE y de IU) y a los homosexuales. Parece que ya nadie se pone freno alguno a la hora de hacer publicidad, las personas se convierten en productos y lo importante es vender.

3. Es curioso que en el vídeo aparezcan frases como “Duro es recoger fresas, Antonio”. Primero, implica no tener idea de lo mal que se pasa en una oposición. Segundo,  estoy convencida de que quien acaba recogiendo fresas – trabajo físico, inestable y mal pagado- es porque no puede hacer otra cosa, para nadie es considerado un trabajo deseable; no por el tema de que no requiera cualificación para realizarse, sino por las características del mismo. Cabe comentar que cuando comenzaron a funcionar los invernaderos en Almería, los que iban a trabajar en ellos eran estudiantes universitarios que echando temporadas conseguían ahorrar para luego costearse el curso escolar. Las condiciones de este tipo de trabajo han empeorado muchísimo gracias al afán de lucro de los poseedores de las tierras… y a la vulnerabilidad de los inmigrantes, que comenzaron a acceder a esos trabajos porque las condiciones eran tan malas que ya los españoles no las querían. Dicho en otras palabras: cualquier persona que pueda elegir, elige un trabajo en el que se respeten sus derechos y que le proporcione unas condiciones de vida dignas. Cuando el trabajo no cumple estas condiciones, comienzan a acceder a estos puestos las personas más desesperadas, sean o no inmigrantes. Es decir, ahora no es momento de plantarse una medallita y decir “qué buenos hemos sido, que acogimos a tantos inmigrantes que huían desesperadamente de sus países de origen… y ahora no sabemos qué hacer con ellos” sino plantearnos que realmente no hacían falta tantas personas como entraron y que, si el gobierno las dejó pasar, no fue en un alarde de filantropía: les dejaron entrar para explotarles con tal de no mejorar las condiciones de trabajo para todos, españoles o inmigrantes.

Otro detalle es que a los políticos de la Junta de Andalucía tampoco les apetecía mucho ir a coger fresas. Habría que ver cómo se tomarían que de repente les mandaran a doblar el espinazo al campo.

4. Finalmente cabe hacer notar que ese vídeo se ha subido a Youtube cercenando la posibilidad de realizar comentarios. ¿Por qué no querrán que ese vídeo sea debatido? No parece una actitud muy demócrata ¿verdad?

A modo de cierre, que no quiero hacerme pesada, voy a adjuntar una carta que ronda por Internet. Espero que sirva para abrir mentes y fomentar la empatía, que es algo que hace falta.

Gracias, Isabel, por compartirla conmigo.

Yo la difundo tal cual me ha llegado.

Allá va:

Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado. 

Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre… es de los funcionarios!. Los alcaldes, diputados y senadores que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsables de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? No. ¿Nosotros? Sí. Siendo así que ¿ellos? No. Por tanto ¿nosotros? Sí. 

La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga: joder, qué suerte!, funcionario. 

La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son… ¡tachán!…¡los funcionarios!. 

Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido. 

Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-birloque, en culpables de la crisis.

Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta. 

PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: ¡¡váyase Usted a la mierda, hombre, a la mierda!!

Y, por si os cabe alguna duda del mamoneo que se traen ahora con el tema de los funcionarios (el odio repentino hacia el opositor no es más que un reflejo del odio que se está instaurando contra los funcionarios) aconsejo darle un vistazo también al blog Tengo el día tonto, en especial a la entrada “Pedimos demasiado”.

Espero haber contribuido a aclarar algo en estos tiempos en los que todos parecemos perder la cabeza.

Mañana más. O si no, pasado.

PD: Y para que conste, siempre me consideré de izquierdas.

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Acerca de vengatriz

Opositora crónica. Si también eres opositor crónico ¡espero tu testimonio!
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10 respuestas a Apoyando a funcionarios y opositores

  1. jairo dijo:

    Silvia ole tus cojones…si señor, aqui ahora hay que buscar culpables y nuestros politicuchos van a lo facil, cuantos se han bajado la nomina? cuantos han dejado de contratar asesores que realizen su trabajo? cuantos estamentos publicos no tienen un yerno que se lo lleve calentito ( si hasta el rey tiene uno), cuanta demagogía piensan que debemos tragarnos, cuantos derechos han de quitarnos y cuantas obligaciones han de imponernos, De esta no solo salen perjudicados funcionarios…salen personas que somos curritos de las privadas, inmigrantes que cogen fresas a menos precio por que el agricultor no tiene para pagarles…ya estan los intermediarios de por medio los que colocan el producto A en el destino B, sin doblar su lomo para recoger las comisiones, ya estan los bancos que lloran y lloran por que no ganan sin dar nada a cambio (creditos) con su alto interes.
    Esto es España, aqui nadie hace nada, el sudor del trabajo no da la riqueza, y los que la consiguen con practicas ilegales no pagan por ello.
    Muy pero que muy buen post si señora.

  2. Dos cosas..Totalmente de acuerdo contigo, la gente tiene que aprender a usar más la cabeza y dejar de creerse todos los tópicos. A la generación de mis padres y abuelos, yo les perdonaria todos los errores porque les faltaba información. La generación nuestra tiene mucha información y no se molestan en mirarla, sólo lo que les interesa. Así nos va.
    Y lo segundo..Muchas gracias por la mención a mi blog, me ha hecho mucha ilusion 😉

  3. Explorador dijo:

    Bastante de acuerdo. Sin contar batallitas, acabé la carrera en un momento de bonanza y sufrí una congelación “de facto” (nunca anunciada, por cierto) de mis oposiciones. No sería justo quejarme demasiado, a otros les afectó más y yo tampoco lo tomé con la seriedad requerida. Pero sé lo ingrato que puede llegar a ser, desde luego.

    POr otro lado, está claro que los funcionarios no tienen la culpa…pero en una situación desesperada, ellos pueden soportar una carga mayor, simplemente. No es justo, pero es así.

    • vengatriz dijo:

      Yo no digo que no. Lo que pueden o no soportar los funcionarios es otro tema, aunque habría miles de sitios de donde recortar antes. Sitios más justos. Daría para otro post. La historia es que ahora se culpa a los funcionarios de quemar Roma y los quieren arrojar a los leones, tipo circo romano. Eso se extiende también a los opositores. No me refiero sólo a las medidas que se toman, sino a cierto movimiento social en su contra.

      ¿De qué eran tus oposiciones?

  4. Explorador dijo:

    Justicia 🙂 y sí, daría para otro post. Siempre hay chivos expiatiorios, es natural a la condición humana. Tampoco los banqueros obligaban a firmar hipotecas 😉 la cuestión es que cada palo aguante su vela (“Inglaterra espera que cada uno cumpla con su deber” que dijo Nelson) y que tiremos todos juntos. Y sí, yo también he discutido defendiendo a los funcionaios en general 😉 Nos leemos 🙂

  5. Tia, qué análisis más exhaustivo del video!! Yo también intenté dejar un comentario en el video y no pude. Que cerdos asquerosos los que lo colgaron. Pero no contento con ello pulse varias veces el voto negativo del video. A eso no nos pueden quitar el derecho!!!

    Gracias por mencionar mi blog, vengatriz.

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