Una de entrevistas de trabajo (III)


Hay algunas cosas que no sabéis y que es necesario explicar para que le veáis sentido al capítulo:

  • La entrevista personal fue un miércoles, la formación un jueves y la prueba en la calle el viernes.
  • Yo aquella semana tenía previsto ir a dos entrevistas de trabajo. Una es la que estoy narrando y la otra era – redoble de tambores…- ¡para teleoperadora! Comienza a generarme más vicio esto de ser teleoperadora que opositar… pero es que salió una oferta muy golosa, porque buscaban personal para VARIOS DEPARTAMENTOS, es decir, no todos comerciales o TAN comerciales. Yo no le haría ascos a Atención al Cliente. En realidad no haría ascos a casi nada. Mi animadversión por puestos comerciales no tienen que ver con un elitismo, sino por la nefasta calidad de los puestos unido a lo mal que se me da. Ni caramelos a los niños.
  • Por esto se dio la circunstancia de que me coincidieron la prueba “de calle” que debía hacer con la empresa captadora de socios para ONG con la entrevista para teleoperadora y, animada porque había superado la primera parte del proceso selectivo, opté por lo que vosotros ya sabéis.
  • Días atrás, antes de conocer que esta coincidencia se daría, comenté el asunto con Prudencia – mi nueva compañera de aula matinal- ya que, estando citada a las 9 para la entrevista, no me era posible salir a las 9 del aula matinal, así que ella me animó a salir antes de hora del trabajo e incluso a faltar ese día para llegar puntualmente a la entrevista. Conste que mi intención inicial no era faltar, sino estar un poquito y luego irme, que al fin y al cabo ella casi acaba de incorporarse al puesto.

Cuando salí de la formación me tocó más de una hora de camino para el piso. Estaba agotada, la tarde se me había ido, debía ponerme las pilas para el día siguiente porque de cara a la prueba cada candidato tenía que elaborar su propio “guión de venta” para abordar a la gente, quería limpiar porque ese mismo día mi primera alumna de este curso llegaría a mi casa y quería que al menos mi aula clandestina no pareciera una pocilga y, además, tenía invitado en el piso ese fin de semana, así que no bastaba con limpiar esa habitación.

Pero claro, una llega a las cinco, acaba la formación a las ocho y aparece en el piso a las nueve. Hace algunas  necesidades biológicas – WC, cena y… sí, confieso, teléfono– y nos dan las once. Entonces hablo con mi compañero de piso, comentamos que tenemos que limpiar, se suma a ponerse manos a la obra aquella noche y yo, que ya olía a humanidad, decido meterme en la ducha antes. Ahora resolved la ecuación: dos noches durmiendo menos de seis horas + aula matinal + dos mañanas yendo a casa de mi madre a cuidarla (sin siesta)+ una tarde recibiendo formación+ palizón de andar + noche cerrada+ urgencia de madrugar al día siguiente+ el relajante efecto del agua calenticaa ver quién es la guapa que se pone a limpiar en una noche tan chunga.

Salí a las doce de la noche de la ducha con el cuerpo medio en coma y me encontré a mi compañero de piso limpiando. Hice por comentarle que yo tenía más de mueble que de ser humano, pero… nos faltó poco para acabar a tiros [bah, exagero, pero bronca tuvimos].

Entiendo que él se quejara de que se lió a limpiar a aquella hora por mí, también era cierto que había dormido y no le tocaba madrugar el día siguiente, y que no es lo mismo tener obligación de limpiar que… tener obligación de limpiar simultáneamente :P. No obstante, como le valoré la buena voluntad, vi más constructivo limpiar un rato con él que continuar con aquella bronca [conste: la única que he tenido con mi compi… hasta el momento, jeje].

Y así fue como, con el día que llevaba, me vi acostándome a las2 tras aproximadamente dos horas de limpiar que se suman a la paliza del día anterior, previo guasap Prudencia: “Mira, al final he decidido no ir mañana, gracias por cubrirme”. Es que no era practicable levantarme a las 6.30, trabajar hasta las 9 y luego teletransportarme a esa misma hora al centro de la ciudad para hacer la prueba.

Al menos podría dormir de 2 a 7.30. Cinco horitas y media. Lo que no esperaba era colarme por lo reventada que estaba y levantarme a las ocho pasadas. Imaginad lo que es vestirse como loca, intentar medio maquillarse, desayunar, preparar el guión y… coger un taxi, porque no llegaba ni de coña andando ni en bus.

Casi cinco euros de estacazo.

Llegué practicamente bien. 9:05. Había sido citada a las 9, pero para mí cinco minutos de retraso nunca han sido un retraso real. Soy española, es más, soy andaluza. Lo mínimo que se espera por cortesía son quince minutos. Vale que para cuestiones laborales es preciso ser serio, pero un accidente puede tener cualquiera.

Pues bien, la que me lió el sujeto este. Que había llegado tarde. Que la puntualidad para él era muy importante. Que eso daba imagen de que yo no soy una persona seria.

Vale, entiendo que me diga que llegué tarde y que la puntualidad es muy importante, pero me ofendió tremendamente que me dijera que no parezco una persona seria. Probablemente ir ansiosa y sin dormir influyó en mi reacción, pero no se me ocurrió nada más estupendo que ponerme a discutir con él. Tampoco es que me cagara en su puta madre, pero poco me faltó. Más o menos le vine a decir que no me conoce para acusarme de ser una persona poco seria trabajando, que soy una pluriempleada con carga doméstica, que sin coche ni carné me tocó ir desde la otra punta de la ciudad, que justo antes del turno de trabajo con ellos me tocaba trabajar en un colegio y que quizá pudiera ocurrir que me retrasara 10 o 15 minutos más que nada porque no puedo teletransportarme, pero que aquello no era una oficina, era la calle, y si yo prometía echar cuatro horas consecutivas, echaría cuatro horas consecutivas; así que nada con confundirme con la gente que regateaba con él el día anterior sólo porque querían irse de vacaciones, porque yo en ningún momento le dije de combinar turnos a mi capricho (si me comprometía con mañana o con tarde, pensaba cumplirlo, hubo gente que quería mezclar) o de irme por ahí cuando me diera la gana, así que no pensaba tolerarle que me acusara de falta de seriedad. Y que por cierto, mi seriedad me había supuesto cinco euros en taxi y él no tenía una triste idea de lo que me duele a mí sacrificar cinco euros ni de la distancia a la que yo vivo en relación al lugar en el que nos habíamos citado.

Vamos, le di la del pulpo. Sólo me faltó referenciarle lo que él mismo contó el día anterior, aquel episodio en el que explicaba que a uno de sus vendedores le permitían llegar quince minutos más tarde a cambio de irse también quince minutos más tarde, por aquello de poner las incoherencias sobre la mesa.

Ante eso empezó a chulear de lo lejos que vive él y que va al trabajo haciendo footing y alguna estupidez más, aunque cortó diciendo “mira, primero haces la prueba y después hablamos”.

A mí eso me sonó a que no me iba a coger a menos que fuera la mejor vendedora del Universo y, claro, resulta que no lo soy, aunque considero que no lo hice tan mal. ¿Mis fallos? Se me ocurrió parar a un señor alto de ojos azules que resultó ser un europeo de los que proceden de bastante más al norte que los Pirineos… es decir, inmigrantes. Que los tostados tienen peor reputación y menos dinero que estos, pero por si las moscas. Lo que pasa es que hay tanto señor rubio de ojos claros y nacido en territorio nacional, que hasta que el buen hombre no abrió la boca, no me di cuenta del desastre.

Luego me impactó el parar a una señora bien vestida que, tras escucharme, me dijo “Mira, yo de verdad colaboraría. Antes participaba en varias ONG y tengo apadrinado a un niño, pero verás, aunque me veas bien vestida, soy pobre y mantengo yo sola a otro hijo. Tuve que salirme de todos los sitios con los que colaboraba y ahora soy yo la que demanda ayuda, pero no hay quien me ayude a montar mi churrería y la prestación por desempleo se me va a acabar”.

Me dejó verdaderamente hecha polvo.

También paré a un par de jóvenes que me hicieron dudar con respecto a su edad, porque debían tener la edad límite. Por aquello de que la solidaridad no la da el dinero, no tenían para hacerse socios pero me explicaron que ya colaboran como voluntarios de otra ONG.

Otra anécdota significativa fue la de aquel gitano que me increpó diciendo: “Pero niñica ¿de verdad hay alguien que se te para? ¿Tú crees que sirve para algo lo que intentas? ¿Cobras o no cobras?”. Acabé conversando con él. Le expliqué que hay gente buena que hace lo que puede, que debe servir para algo y que en esto hay gente que cobra y gente que no cobra. La verdad, es lo que pienso. Si no hay más gente que dé dinero para estas cosas es porque vamos mucho más justos que antes.

Ayer mismo, en las noticias vi que en Andalucía, además de contar con un 50% de desempleo juvenil, tenemos al 40% de nuestra población en riesgo de exclusión. Según explicaban, es la antigua clase media que se viene abajo.

Finalmente, paré a una pareja estupenda… que ya se habían hecho socios porque mi compañero/rival en el día de prueba les había enganchado primero. Mala suerte. Si no, habrían sido míos… supongo.

Cuando observé que el seleccionador andaba hablando con él en privado, quise ir para apoyarle, pues, tal y como acordamos, la idea era presionarle para ver si, en el caso de que se quedara alguno de los dos o ambos, él prometía que la firma del contrato se produciría el lunes pero el pajarraco, al ver que yo me acercaba, me dio orden de mantenerme lejos para que no escuchara lo que andaban conversando entre ellos.

Después de un rato, vino a por mí. Ya me imaginaba lo que me iba a decir: no estaba contratada. Total, había un argumento muy sencillo: tras dos horas de trabajo no había logrado hacer ningún socio. Sin embargo, me sorprendió lo que me dijo “Mira, Silvia, tienes demasiado temperamento. Debo explicarte que yo también lo tengo, tengo muy mala leche, pero la mala leche hay que disimularla con los jefes, al menos al principio. Tengo en cuenta para futuras selecciones”.

Claro, ante eso una no sabe si ofenderse o sentirse orgullosa de no ser un perrito faldero. Lo malo del asunto es que el cielo se empezó a nublar – sí, en Almería- y según volvía a casa dando un paseo y mordiéndome los puños, pasó de estar un poco nublado a producirse el diluvio universal que salió en televisión. Seguro que quienes habéis visto las noticias recordáis aquellas inundaciones que hubo por Murcia, Málaga y Almería. Pues bien, ese día tan estupendo fue. No me quedó otra que refugiarme en el portal de un edificio y pedirme OTRO taxi que me clavó otros cinco eurazos.  Eso sin contar con que ese rato que estuve caminando bajo la lluvia pillé un enfriamiento y me supuso pasar media semana mala.

Diez eurazos de entrevista y un enfriamiento macanudo para que un gilipollas me llame irresponsable y me cuente que tengo carácter.

Pero en fin, la vida sigue. Dos semanas después hice otra entrevista en una academia de idiomas. Será lo próximo que os cuente.

Por lo menos la buena noticia del día es que me ha salido otra alumna para mis clases particulares. Con eso ya estamos en unos 340 euros.  Vamos sobreviviendo.

¡Nos leemos! (voy lenta, pero voy)

PD: Y tres semanas después, la empresa todavía está anunciándose en Infojobs, así que ha de ser que todavía no encuentran quien supere la selección. 

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Acerca de vengatriz

Opositora crónica. Si también eres opositor crónico ¡espero tu testimonio!
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11 respuestas a Una de entrevistas de trabajo (III)

  1. lo de infojob no te fies, hay plazas cubiertas y en cambio sigue la oferta colgada lo se por amigos, lo de la puntualidad…si se suele tener mucho en cuenta yo si la tego, aunque tanto como para liarte un pollo…en fin me gusta tu respuesta.

  2. Explorador dijo:

    Vaya putada. Pero estás cargada de razón, que aunque a veces suene a pobre recompensa, es mucho. Un abrazo, y ánimo 😉

  3. Explorador dijo:

    Vaya putada. Ánimo, y sigue haciendo lo correcto, espero que salga pronto algo bueno para ti.

    Abrazos 🙂

    • vengatriz dijo:

      ¡Qué misterio! Uno de tus comentarios pasó a la lista de recibidos y el otro a la lista de Spam. No tiene sentido, WordPress tiene voluntad propia.

      ¡Gracias por tus buenos deseos!

  4. sickofhell dijo:

    Si es que el factor Silvia es lo que tiene. Mi opinión ya la tuviste en primera persona. Por el tema de la selección de puestos de trabajo, en la cual no te conocen, es normal que se pongan tiquismiquis con lo del horario y la puntualidad (ni 5 minutos personan) pues tu imagen depende de ello. Por supuesto, no les importa una mierda cómo hagas ni cuánto gastes para llegar puntualmente. Eso no quita que sea un cabrón, claro.
    El resfriado que pillaste fue puto y al poco parece que a mi organismo le dio envidia.
    Enhorabuena por lo de tu nueva alumna! Un besito!

  5. Manu dijo:

    ¡Hola Silvia!

    Qué bueno que vuelvo a visitarte. Perdona mi prorrogada ausencia pero he cambiado de etapa en mi vida (Me he cambiado hasta de casa física) y he tenido que adaptarme poco a poco a tantos cambios.

    En lo profesional también los he tenido, afortunadamente por ahora no tengo que enfrentarme a nuevas entrevistas de trabajo como tú, y me han concedido un blog dentro de mi periódico que nace a partir de la sección de la que ya era responsable estos meses atrás (GENTE y TENDENCIAS). El Blog es REPUBLICA DE FAMOSOS (republicadefamosos.com), y smos un equipo de 12 bloggers en el periódico entre los que están periodistas muy reconocidos como Jaime Peñafiel o García Candau (Que fue director en El País, TVE…).

    En fin que aunque la materia se aleja mucho de lo que conociste hasta ahora en “un universitario cualquiera”, toca renovarse, como ves soy muy versátil 🙂

    Ahora hablando de tu post, cualquier excusa es buena para no coger a personas tan válidas como las hay y como seguro que tú eres. ¿Sabes lo que te digo? Que ellos se pierden a una gran profesional y persona, y que el temperamento es lo de menos, de hecho en los trabajos hay que tener carácter (Por experiencia), que el mundo laboral es un mar de tiburones y sino te comen. Así que no cambies, digan lo que digan por ahí.

    ¡Y te deseo mucha suerte en tu búsqueda! (Y no gastes tanto en taxis)

    Besos y abrazos,

    Manu.

  6. vengatriz dijo:

    ¡Hola Manu! Me alegra mucho saber de ti y más saber dónde encontrarte. Además, te felicito por tus éxitos, no dudo de que los mereces, y agradezco tus ánimos. El trabajo acabará cayendo, ya verás, es cuestión de seguir tocando puertas 🙂

    Lo de los taxis fue una circunstancia muy nefasta jajaja.

    Muakis for you!!!

    Sil

  7. katy dijo:

    jajaja me encanta!!!! te acabo de descubrir porque tengo entrevista para mañana con esta misma empresa xD pero me lo voy a pensar…paso de contrato mercantil… a seguir mandando CV en fin… oye genia me ha encantaol!!! 🙂 y espero q te vaya todo mejor!! ya que estamos en el 2014 xD tienes una seguidora!!! =) un saludo!!

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