De Oporto a comisaría (III)


Como pudisteis leer en la entrada anterior, la Cenicienta de nuestra historia tiene los pies grandes y era muy difícil encontrar los zapatitos mágicos que salvarían el día.

Al parecer, las piezas de este coche no se encuentran en cualquier parte. Cualquier daño en una pieza implica que se tenga que solicitar que se fabrique una equivalente en Alemania expresamente para ese vehículo. Ruedas incluidas.

Aunque los expertos hablaban de 15 días incluyendo fabricación y envío, la experiencia de los propietarios del coche dice que si tenemos en cuenta que tenemos agosto encima, es imposible que los zapatos de nuestra Cenicienta estén listos antes de un mes, incluso es posible que tarden más.

Lo peor del asunto es la actitud que tuvieron los del seguro en todo este berenjenal. Después de que se pusiera de manifiesto que los de la grúa no eran capaces de sacar el coche del garaje, a los de MAPFRE no se les ocurrió nada mejor que decir a esta buena gente ( que paga un seguro a todo riesgo muy notable, dicho sea de paso) que se tenía que buscar la vida. Es decir, que tocaba liarse a tocar puertas para ver si alguien les podía prestar unas ruedas provisionales para, simplemente, sacar el coche del garaje y llevarlo taller de la Comunidad de Madrid más apropiado.

Inicialmente intentaron luchar que esas ruedas prestadas permitieran llevar el coche hasta Almería, que era donde ellos tenían contactos y donde les podían facilitar un coche de cortesía, puesto que (esto que voy a contar también es muy serio) pese a la imposibilidad de obtener unas ruedas nuevas antes de un mes, el seguro solamente les ofreció un coche durante cinco días.

Cualquiera que conozca la provincia de Almería sabe que a menos que vivas en Almería capital, el coche es prácticamente imprescindible… y esta gente no vive en Almería capital. De ahí la importancia de luchar por todos los medios por llevarlo allí, ya que evidentemente el contacto no les iba a dejar un coche durante demasiado tiempo si el vehículo robado no se quedaba en su taller.

Entonces fue cuando a Noel y a mi amiga la del homenaje se les ocurrió la idea de intentar llevarles ( en el coche de Noel naturalmente) a Almería para conseguir esas ruedas y subirlas a Madrid… aunque finalmente yo me quedé con el marido de la otra amiga ( propietario del coche) luchando por Madrid mientras todos los demás paralelamente iban hacia el sur.

Aquí fue cuándo se alcanzó el punto álgido de estrés en esta historia. El dueño y la dueña del coche sufren ambos una minusvalía ( por razones distintas). Ambos requieren medicación diaria que les resulta imprescindible, pero muy especialmente en el caso de ella por el tema de que su enfermedad cursa con dolor físico. Aunque ellos habían venido a Madrid con toda su medicación, al quedarse más tiempo del previsto se les había agotado y, claro, pese a contar con la tarjeta de la Seguridad Social andaluza, resulta que en la Comunidad de Madrid eso no sirve, en las farmacias no pueden ver la medicación que tienen cargada en sus tarjetas.

Cuando Noel (mi chico, por si me lee alguien nuevo) mi amiga y la propietaria del coche llegaron a la altura de Toledo, nosotros nos enteramos a golpe de teléfono de que en Almería tampoco se iban a poder conseguir las ruedas y por tanto se estaban pegando una kilometrada bastante inútil.

Pero quedaba el tema de la medicación. Visto lo visto, yo sugerí que continuaran viajando hasta Jaén (suelo andaluz, por las dudas) para que compraran allí las medicinas a las malas, pero resulta que entre mi amiga y la dueña del coche fueron capaces de convencer a alguien ante lo desesperado de la situación de que les vendiera las pastillas.

Tened en cuenta una obviedad: después del robo de las cuatro ruedas y de no haber sido capaces de sacar el coche del garaje, nos tocaba ir a revisarlo periódicamente no fuera a ser que el ladrón tuviera ganas de volver y decidiera coger algo más. me parece muy lógico que los propietarios no quisieran volver a separarse del coche demasiado tiempo, o no al menos hasta que el coche quedara a buen recaudo.

Así que, como os podéis imaginar, aunque al final se consiguieron las pastillas, a estas alturas del cuento ( el robo fue el viernes pasado y esto ya sucedió ese sábado por la mañana) el disgusto y la angustia por las ruedas se estaban convirtiendo en algo muy serio.

Continuará….

Acerca de Hécate

Lee y me cuentas.
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Una respuesta a De Oporto a comisaría (III)

  1. Ana dijo:

    Madre mia.. menudo show! Lo del coche de sustitucion no me extranha en absoluto, he trabajado en seguros y la gente tiende a no leer las condiciones de sus polizas, que normalmente especifican clarisimamente el tipo de asistencia que reciben en cada situacion, incluida la duracion del prestamo del vehiculo de sustitucion. Pese a que paguen caro por ello, el coche de sustitucion no le sale precisamente gratis a la empresa de seguros. Ahora bien… Que marron! Vosotras queriendo agasajar a una amiga y terminar asi…

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