Historia de una emancipación (la mía)


Se me hace increíble estar escribiendo esta entrada. Sí, señoras y señores, como ya saben mis contactos de Facebook, Tuenti y Twitter, me dispongo a hacer algo casi imposible para un joven en estos tiempos: emanciparme. A buen seguro os estaréis preguntando cómo lo voy a hacer y cómo es posible que ahora esté sucediendo esto sin que nadie lo viera venir, en especial los lectores de mi blog, y como es una pregunta muy lógica, paso a responderla a continuación.

Quienes me leéis sabéis que mis ingresos son precarios. Nadie me firmaría un alquiler. Es más, no me lo firmaría ni yo, aunque en verdad este año hubiera podido pagarlo. Me gano la vida con el aula matinal (desde septiembre… y no sé si me van a renovar), con los trabajos de negra académica (y mi cliente está acabando el curso y no creo que me pida nada más) y con las clases particulares (mi auténtica fuente de ingresos desde 2007).  Sabéis también que justo por esa incapacidad actual de contar con unos ingresos fijos estaba valorando la posibilidad de emigrar, cosa que me sentía anímica y moralmente imposibilitada de hacer debido la situación con mi madre y, para colmo, los que me conocéis bien, aunque no dé demasiados detalles de eso en el blog porque ya es un terreno demasiado personal, sabéis que a menudo tengo tensiones con mi padre e incluso con mi hermana, lo que me hacía vivir con la angustia esa de “no puedo quedarme, pero tampoco puedo irme”.

Sin embargo, a veces hechos funestos tienen consecuencias positivas. Hace un par de semanas, si no me falla la memoria, un buen amigo dio un cambio drástico a su vida: terminó una relación sentimental y volvió a casa de sus padres. No obstante, al poco de volver se dio cuenta de que ya se había acostumbrado a vivir independiente y pensó en alquilar y tuvo la genial idea (pobre, lo que le espera) de proponerme irme con él.

Me lo pensé mucho. Mis ingresos son inestables, pero… tenemos confianza (es lo que da ser amigos desde la infancia-adolescencia) y, además, tener piso propio me libra de ser profesora de puerta en puerta, pudiendo juntar a grupos en la casa y ahorrándome el desplazamiento. Algo podré hacer.

Y entonces sucedió que batí un récord. Hace dos días dije que SÍ y lo anuncié a mis padres, que para mi sorpresa, no me mandaron liquidar y ayer, que sólo íbamos a mirar carteles de “Se alquila” por mi barrio (queríamos un piso que me permitiera estar cerca de mi madre) acabamos decidiendo a qué piso nos trasladaremos y comprometiéndonos a firmar el contrato el próximo lunes.

Hace unos días estaba en París y dentro de unos días estaré emancipada. Hace dos meses no sospechaba que haría lo primero y hace dos semanas (¡ni cuatro días!) no imaginaba que haría lo segundo. ¿Qué os parece la vida?

¿Qué siento? Miedo, pero también ilusión. Quizá pueda jugar a ser adulta y puede que hasta me salga bien.  Mis problemas económicos se multiplican, pero mis problemas diplomáticos se extinguen.  Además, podré compatibilizar mi nueva vida con la atención a mi madre, ya que hemos encontrado una maravilla de piso que nos es asequible y que queda a sólo 5 minutos de la casa de mis padres – ¡qué rara se me hace esta expresión!-. En suma, comienza otra etapa y, aunque quienes lean esto quizás me vean ridícula por lo que estoy a punto de escribir, estoy convencida de que esta nueva etapa cuenta con la aquiescencia de mi abuela materna, que hace tres años nos abandonaba, pero nunca nos dejó del todo.

Por ello y porque, sencillamente, lo mereces, abuela, a ti te dedico esta entrada y esta canción:

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Acerca de vengatriz

Opositora crónica. Si también eres opositor crónico ¡espero tu testimonio!
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15 respuestas a Historia de una emancipación (la mía)

  1. Nieves dijo:

    Felicidades y bienvenida a la puta realidad!!! (Que es broma, no te me asustes jejejeje)
    Estoy contenta por ti y sé que va a salir muy bien Ya nos iras contando… Un besazo hermosa mía!

  2. Lola Velasco dijo:

    Felicidades y enhorabuena. Ten por seguro que esta decisión que has tomado, te hará desarrollarte mejor como persona, ver de manera más objetiva el entorno familiar que al ver desde cierta distancia, se aprecia mejor lo que en realidad tiene importancia, lo que no, también menos estrés para ayudar o recibir ayuda, el amor a los tuyos crece porque se rebajan tensiones y lo mismo les va a suceder a ellos contigo.
    Mucha suerte y un beso muy fuerte para ti y para tu cómplice de esta nueva etapa, que es un Sol y otra maravillosa persona.

  3. Macarroni dijo:

    Mucha suerte!

    Lo más jodido es la convivencia. Yo me independicé con mi mejor amigo y lo llevamos bien, pero a ratos había ciertas dificultades. No excesivas, porque es una gran persona, pero convivir desgasta siempre. Cógelo con ilusión y trata de entenderte desde el principio. Habladlo todo (no te guardes nada por no incomodar, di todo lo que te molesta y pide que te lo digan). En la convivencia, diplomacia 0. Que luego a veces es demasiado tarde.

    Lo dicho, suerte y fuerza!

    • vengatriz dijo:

      La convivencia me da terror. Lo bueno es que es una buena amistad y tiene un carácter tranquilo, siendo sincera, más tranquilo que el mío, que tengo mi mala leche en la intimidad. Espero saber llevarlo, nunca me había visto en otra.

      ¡Gracias!

  4. jairo dijo:

    bueno silvia bienvenida a la emancipacion ahora ya sabes lista de la compra, cocinar, limpiar, administrar recursos, jijijijiji convivir…no te agobies la convivencia tiene tambien muchos premios.

  5. centauro veintiuno dijo:

    Ay, mi vida, te diría algo positivo pero a mí la emancipación me está costando más de lo que parecía en un principio. Eso sí, ¡CUÁNTO SE APRENDE!
    Suerte, e moitos bicos 🙂

  6. sickofhell dijo:

    Felicidades por esta entrada tan genial. Te deseo suerte en este nuevo proyecto de vida. jaja. Un beso y un abrazo para tu abuela también donde quiera que esté.

  7. Me alegro un montón de que puedas emanciparte sin tener que renunciar a estar pendiente de tu madre. Si cuando pensaste en irte a vivir por tu cuenta hace unos meses, hiciste tus cálculos y viste que podías, también podrás ahora, con la ventaja de que al ser en la misma ciudad, no tienes que buscar otro trabajo, y quizá te resulte más fácil encontrar alumnos nuevos (porque la gente se va pasando las recomendaciones). Si encima puedes hacer una mini academia clandestina… mejor que mejor.

    Bienvenida al mundo de los que nos vamos a dormir preguntándonos como vamos a pagar las facturas, y de los que nos despertamos con la misma pregunta en la cabeza. ¡¡Mucha suerte!!

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